24 de septiembre 2010 - 00:00

Bocco al Banco Mundial, premio para un fiel

Arnaldo Bocco, uno de los fieles soldados que tuvo el kirchnerismo en el verano pasado durante la crisis del Banco Central y cuyo mandato como director de la entidad terminó ayer, será el próximo representante argentino ante el Banco Mundial (BM). Para el economista proveniente del Frepaso, será el premio a su actitud durante los días en que el Gobierno se jugaba entre enero y marzo pasado la posibilidad de liquidar deudas con reservas y la permanencia de Martín Redrado como presidente del BCRA. En esas jornadas, el ex director incluso aseguraba, con datos bibliográficos que lo avalaban, que ideológicamente era uno de los pocos dentro de ese directorio (junto con Miguel Pesce), que siempre había defendido la posibilidad.

Bocco reemplazará a Félix Camarasa, ex director del Central y hombre de confianza del kirchnerismo. Este a su vez había desplazado a Alieto Guadagni, hombre que provenía del duhaldismo y que sufrió las purgas finales de los funcionarios provenientes del ex gobernador de la provincia de Buenos Aires. La Argentina mantiene actualmente con el BM un pasivo que supera levemente los u$s 5.300 millones, un monto inferior a los 6.500 que se le deben al Club de París (un organismo con el que se mantiene el default de 2001) y los u$s 9.700 del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). En su momento, cuando algunas voces cercanas al kirchnerismo pugnaban por convencer al ex presidente sobre la necesidad de no reconocer la deuda externa, incluyendo la contraída con los organismos internacionales, la del BM era la primera en estar en la mira, aún por encima del pasivo con el FMI. Se decía en esos días de 2004, antes de la cancelación con el Fondo, que mucha de esa deuda no debía ser liquidada por haber sido contraída en gobiernos militares o por haber fomentado actos de corrupción. Puntualmente se hacía referencia a los casi u$s 1.000 millones que el BM prestó desde la dictadura militar hasta comienzos del Gobierno de Carlos Menem para la represa de Yacyretá. Néstor Kirchner desoyó estas voces, reconoció la deuda y continuó manteniendo relaciones normales con el BM.

Actualmente los contactos son positivos pero no todo lo profundos que podrían ser. De hecho, desde la declaración de default, la Argentina dejó de ser uno de los países con mayor atención del BM en la región, superado hoy largamente (en relación con el número de población) por México, Brasil, Colombia, Perú y Uruguay. Básicamente, los préstamos del organismo se dirigen a algunos planes sociales puntuales. La idea bolivariana, nunca terminada de definir y plasmar, de crear un Banco del Sud (con funciones similares a las del BM), alejó algo las relaciones bilaterales.

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