29 de octubre 2018 - 00:00

Bolsonaro presidente: reformas liberales y mano dura al poder

“Mi Gobierno creará un ciclo virtuoso de menor déficit fiscal, menor deuda pública y tasas de interés”, afirmó en su primera declaración después de prometer “respetar la Constitución”.

CELEBRACIÓN. Jair Bolsonaro será el tercer militar en asumir la Presidencia de Brasil por voto popular. Sus simpatizantes celebraron su triunfo en las calles de Rïo de Janeiro.
CELEBRACIÓN. Jair Bolsonaro será el tercer militar en asumir la Presidencia de Brasil por voto popular. Sus simpatizantes celebraron su triunfo en las calles de Rïo de Janeiro.
Brasilia - El ultraderechista Jair Bolsonaro, un exmilitar y nostálgico confeso del la dictadura, ganó ayer las elecciones de Brasil con el 55,14% prometiendo mano dura a los brasileños, en un giro dramático hacia la derecha de la mayor economía de América Latina. El izquierdista Fernando Haddad, del Partido de los Trabajadores (PT), obtuvo un 44,86%. Ambos llegaron a estos comicios tras una campaña marcada por la tensión y el protagonismo de las noticias falsas.

"Vamos a respetar la Constitución, vamos a hacer un gobierno que coloque a Brasil en un lugar destacado", dijo Bolsonaro en su primer mensaje después de los resultados a través de Facebook, asegurando que cumplirá con sus promesas de campaña. "No podemos seguir coqueteando con el comunismo". "Mi Gobierno creará un ciclo virtuoso de menor déficit fiscal, menor deuda pública y tasas de interés", aseguró. "Buscaremos relaciones con los países más avanzados", añadió.

Poco después, tomó la mano de un pastor evangélico para orar en una improvisada ceremonia, en la que el religioso lanzó una plegaria y elogios al ultraderechista, quien aseguró tiene una "misión de Dios".

El repentino salto de Bolsonaro fue impulsado por el rechazo al PT que dirigió a Brasil durante 13 de los últimos 15 años y fue desbancado hace dos en medio de la peor recesión y el mayor escándalo de sobornos y corrupción en la historia del país. Haddad se había postulado en representación del encarcelado expresidente, Luiz Inácio Lula da Silva. Aunque en los últimos días acortó un poco la brecha con su contrincante, no fue suficiente para complicarlo.

En una breve declaración a la prensa de un hotel en San Pablo, Haddad nunca se refirió a Bolsonaro. Alleados a su equipo de campaña, también señalaron que no llamó ni llamará a su rival para felicitarlo por la victoria.



"La militancia que me llevó primero a la votación y después a ganar 45 millones de votos es una parte del país que ahora requiere respeto", afirmó Haddad antes seguidores. "Soportamos un largo período de duros juicios, empezamos en 2016 con la destitución de Dilma (Rousseff), y luego la injusta prisión de Lula y el rechazo de su candidatura, a pesar de las recomendaciones de la ONU", agregó. En cuanto al futuro, Haddad prometió que "no dejaremos el país atrás", y aseguró que su "profesión de fe" se volverá a conectar "con la base, con los pobres, para crear juntos un proyecto de país diferente".

A muchos brasileños les preocupa que Bolsonaro, defensor del uso de la tortura contra opositores de izquierda, pisoteé los derechos humanos, limite las libertades civiles y restrinja la libertad de expresión. El legislador, de 63 años, ha prometido combatir el crimen en las ciudades y el cinturón agrícola de Brasil dándole a la Policía más autonomía para abrir fuego contra delincuentes armados y modificando las leyes a fin de permitir que los brasileños compren armas, una demanda de uno de sus mayores partidarios, el poderoso lobby de los agricultores.

Desde Argentina, un socio comercial de Brasil, el presidente Mauricio Macri también congratuló al triunfador. "Deseo que trabajemos pronto juntos por la relación entre nuestros países y el bienestar de argentinos y brasileros", escribió en Twitter.

Sebastián Piñera, presidente de Chile, invitó a Bolsonaro a visitar su país y a trabajar por la integración de las dos naciones.

Incluso desde Caracas, el mandatario izquierdista Nicolás Maduro felicitó a Bolsonaro, quien había considerado a Venezuela un país "en decadencia total".

Agencias Reuters, AFP y ANSA,

y Ámbito Financiero

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