15 de octubre 2012 - 00:00

Boltanski: arte moral para generar emoción

«Flying books/Homenaje a Borges» (en la ex Biblioteca Nacional de la calle México), una de las 16 instalaciones que el proyecto «Boltanski Buenos Aires» sitúa en diferentes zonas de la ciudad y el conurbano.
«Flying books/Homenaje a Borges» (en la ex Biblioteca Nacional de la calle México), una de las 16 instalaciones que el proyecto «Boltanski Buenos Aires» sitúa en diferentes zonas de la ciudad y el conurbano.
«Boltanski Buenos Aires» está compuesta por 16 instalaciones y proyectos inéditos que se exhiben simultáneamente en MUNTREF, (Museo de la Universidad Nacional de Tres de Febrero, Valentín Gómez 4828, Caseros); Hotel de Inmigrantes (Av. Antártida Argentina 1201), la ex Biblioteca Nacional de la calle México y Tecnópolis (.

Este proyecto comenzó en 2010 en París, siguió en Buenos Aires en Noviembre 2011 cuando Christian Boltanski recorrió diversos espacios de la ciudad que generaron lo que hoy puede considerarse un formato de carácter procesional, ya que está situado en diferentes zonas de la ciudad y del conurbano. «Boltanski Buenos Aires» se realiza con la curaduría de Diana Wechsler, directora del Instituto de Arte y Cultura Dr. Norberto Griffa de la UNTREF.

En 2011 asistimos a la charla de presentación de este artista, fotógrafo, escultor, cineasta, un autodidacta que entre 1969 y 1971 comenzó a reconstruir su infancia a partir de fotografías, en general borrosas, de niños anónimos que desaparecieron durante la Segunda Guerra Mundial. Quedaron en nuestra memoria conceptos como «quiero despertar emoción, quizás suene pasado de moda, pero estoy por un arte sentimental». Vaya si lo consigue.

«Obras» en MUNTREF, es una selección de carácter autobiográfico realizadas entre 1985 y 2007 que comienza por «Mon Coeur», una sala oscura cuyas paredes están cubiertas por espejos de distintos tamaños, una bombita de luz, en el centro, titila al ritmo de su propio corazón. «Monumentos», fotografías de niños en blanco y negro, cajas de galletitas de metal, bombitas eléctricas, cables, obra que remite a la fiesta bíblica judía de Purim pero que el artista enlaza con el horror del holocausto. Continuando el recorrido, estos dialogan con pequeñas figuras de cobre que proyectan su sombra en la pared gracias a la luz de pequeñas velas, lo que enfatiza su carácter sacral, «son figuras de las danzas macabras», comenta el artista. Miles de prendas de vestir ocupan las paredes de una de las salas. «Alguien las usó, alguien las habitó», quizás pertenezcan a miles de personas que ya no están. Un friso con fotos de bebes recién nacidos, «toda una vida por vivir» pero el artista señala que «desde el comienzo la muerte está inscripta en esos rostros». Nos preguntamos, ¿cómo mirar a un bebé después de esta reflexión?

En el subsuelo hay un video interactivo que señala todos los hechos acontecidos el día 6 de septiembre de 1944, fecha de su nacimiento en París, día en que fue liberada, de allí, su segundo nombre, Liberté, dado por su padre que estuvo escondido en el sótano de su casa durante los 4 años de la ocupación nazi. Boltanski posee una colección personal «Les Archives du Coeur» que se encuentra en la deshabitada isla de Teshima, Japón. Se trata de los sonidos correspondientes a los latidos del corazón de más de 50.000 personas a los que se suman los 10.000 registrados en Tecnópolis desde su instalación en julio.

Llegamos al Hotel de Inmigrantes. Desde que se ingresa por sus altísimas escaleras, uno se ve envuelto por una neblina o bruma que se va acentuando hasta llegar al tercer piso Se escucha el susurro de 200 voces en diferentes idiomas. Situación inquietante, perturbadora, a medida que se recorren los espacios donde el artista reflexiona sobre los seres que por allí han pasado, guardados en los archivos a los que tuvo acceso. «tuve la suerte de que me trajeran a conocer este lugar cuando vine a Buenos Aires el año pasado».

Las pequeñas camas cubiertas de plástico iluminadas en su interior por una luz fluorescente, abrigos sobre los respaldos de las sillas, en una pared se ve un abrigo con los brazos abiertos en forma de cruz, iluminado por las bombitas, se atraviesan inmensas telas con rostros borroneados, casi un toque de humor la palabra Bienvenidos en luces de neón. Todo constituye una visión irreal, fantasmal, provoca una emoción intransferible.

Finalmente llegamos a la ex Biblioteca Nacional, a la de Borges. En «Flying books/Homenaje a Borges», seiscientos libros están suspendidos en el espacio en el que se mecen suavemente, evocando así el origen de este edificio singular. Hasta que se encuentre una palabra acorde con estos tiempos, el contemplador, no hay otra por el momento, se encuentra así con obras en las que la experiencia del arte se convierte, como dijera Arthur Danto, en una aventura moral en lugar de ser simplemente un interludio estético.

En todos los casos, la entrada es gratuita. Hasta el 16 de diciembre.

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