En la antesala de lo que será el llamado a indagatoria por la denuncia formulada por el fiscal Alberto Nisman, el juez federal Claudio Bonadio resolvió unificar los expedientes de encubrimiento de funcionarios iraníes por el atentado a la AMIA. Así, la acusación contra Cristina de Kirchner original quedó unificada con la de "traición a la patria" en un mismo expediente por el que ya el fiscal Gerardo Pollicita formuló el pedido de declaración como acusada adelantado por Ámbito Financiero. Por este caso no sólo deberá declarar la expresidente, sino también el excanciller Héctor Timerman, entre otros imputados. El magistrado tomó esta decisión en la previa a fijar un cronograma para que declaren además de Cristina, el exvicecanciller Eduardo Zuain, su exdirectora legal Susana Ruiz Cerutti (diplomática de carrera y excanciller de Raúl Alfonsín) y los exconsejeros Luciano Tanto Clement y Holger Martinsen. También está acusado Juan Martín Mena, entonces a cargo de la Unidad Especial AMIA del Ministerio de Justicia, y varios de los originales denunciados por Nisman: el diputado Andrés "Cuervo" Larroque, el piquetero Luis D'Elía, el exlíder de Quebracho Fernando Esteche y hasta un agente inorgánico de la ex-SIDE, Ramón "Allan" Bogado.
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Todos esos pedidos habían sido formulados la semana pasada por Pollicita en un dictamen que aunque no sumó elementos de prueba ni hallazgos de relevancia, retomó el hilo argumental planteado por Nisman en enero de 2015 con eje en la firma del Memorándum de Entendimiento con Irán.
De esta forma, Bonadio agrupó la denuncia de Nisman con la causa que él venía instruyendo (y que era melliza) originada en una denuncia planteada porque el excanciller habría reconocido en una conversación telefónica con dirigentes de la comunidad judía que Irán fue el país que cometió el atentado a la AMIA.
Ahora el juez decidió unificar ambas investigaciones por guardar "conexidad", según informaron fuentes judiciales.
En ese caso, existe un obstáculo porque la propia Sala II de la Cámara Federal había objetado la utilización como prueba de esa grabación telefónica entre Timerman y Guillermo Borger, quien al momento de declarar como testigo había relativizado los términos en los que se conversó. Y había asegurado que él no la grabó, por lo que su origen como prueba fue discutido en la causa que llevaba adelante Bonadio.
Ahora se aguarda que el magistrado curse el pedido de la fiscalía y convoque a indagatoria a los acusados, en simultáneo con el resultado de las nuevas pericias en el caso que investiga las circunstancias en que Nisman murió.
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