3 de octubre 2011 - 00:00

Bonafini acusó a Schoklender de apoderarse de un terreno en Chaco

Sergio Schoklender
Sergio Schoklender
Las Madres de Plaza de Mayo denunciaron a Sergio Schoklender por el presunto intento de «desapoderamiento» de un terreno en la provincia del Chaco. Se trata de un terreno en el que la fundación que preside Hebe de Bonafini tenía un contrato para la edificación de viviendas sociales, y que según la organización fue puesto a nombre de la empresa Meldorek, del exapoderado. La acusación fue expuesta en un escrito que el viernes le entregó al juez federal Norberto Oyarbide el abogado querellante Eduardo Fachal, en el que los denunciantes dan cuenta del supuesto «modus operandi» de los hermanos Sergio y Pablo Schoklender con su entorno de socios.

Fachal le acercó al magistrado copias de documentos privados que presuntamente dan cuenta de una operación, realizada entre noviembre y diciembre de 2010, para el traspaso de la titularidad del terreno en la ciudad de Resistencia de la fundación a Meldorek. La operación, dijeron en la entidad, quedó paralizada por un problema en la inscripción legal y estaba pendiente de su ratificación hasta que estalló el escándalo judicial, y terminó por quedar trunca en junio último.

Chaco era uno de los puntos de mayor interés para la Misión Sueños Compartidos y, por ende, para Schoklender. El exapoderado concentró en esa provincia la mayoría de los viajes realizados por los aviones de Meldorek. En la investigación surgieron al menos 77 traslados a esa provincia. Más de la cuarta parte de las 4.541 viviendas que planeaba ejecutar el Gobierno nacional a través de las Madres estaban previstas en el Chaco, según denunciaron legisladores de la oposición provincial.

En la presentación del viernes, Fachal señala como supuestos responsables primarios a los hermanos Schoklender junto con Alejandro Gotkin. Y considera que se trata del más claro ejemplo de lo que en la entidad mencionaron como una presunta asociación ilícita montada para promover el desapoderamiento de bienes y propiedades de las Madres a favor de ese grupo.

De acuerdo con la denuncia, la titularidad del terreno se encontraba en pleno a nombre de la fundación en noviembre del año pasado. Los primeros días de diciembre habría comenzado a gestionarse el traspaso a Meldorek a través de un boleto de compraventa. La escritura, siempre según la presentación, nunca llegó a consolidarse porque requería una rectificatoria. Al trascender la salida traumática de Schoklender de las Madres, la empresa del exapoderado desistió de continuar con la operación.

En los documentos dan cuenta de que el 1 de junio, con la investigación judicial en marcha, Meldorek retiró del terreno camionetas de la fundación así como la «paneladora», la maquinaria con que Sueños Compartidos montaba los paneles del sistema M2 o emmedue importado de Italia con que se llevaban a cabo los proyectos de edificación.

Si bien no llegó a concretarse, para Fachal la operación es una muestra del tipo de maniobras achacadas a los Schoklender. En la denuncia se aclara que el traspaso no pudo llevarse a cabo por una cuestión fortuita y no porque hubiesen sido descubiertas irregularidades por parte del Consejo de Administración de las Madres.

La causa judicial entrará hoy en una nueva semana bajo el secreto de sumario implantado por el juez Oyarbide casi desde el inicio de la investigación, y prorrogado en sucesivas ocasiones. Mientras los abogados de Madres y Schoklender, en representación de sí mismo, avanzan en una estrategia de echarse culpas mutuamente de las supuestas irregularidades, el fiscal Jorge Di Lello intenta recopilar la información que le entrega en cuentagotas el magistrado para desplegar los pedidos de indagatorias.

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