La cúpula de la Unión Industrial Argentina esperará al ministro de Economía, Amado Boudou, con una batería de reclamos de vieja data, pero uno sobre todos los demás: la creación de un Banco de Desarrollo, un tema sobre el que el funcionario se expidió de manera favorable hace algunos días, y que guardan «in péctore» no pocos integrantes de la «mesa chica» de la central fabril.
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Lo llamativo es que esta misma invitación había sido cursada a mediados de 2008 a Carlos Fernández, quien nunca respondió al convite. La velocidad con la que Boudou también responde es llamativa. El principal ideólogo de recrear el BANADE es el actual secretario de la entidad, José Ignacio de Mendiguren, quien en 2001 estuvo a un paso de lograr su objetivo. De hecho, el 11 de setiembre de 2001 a las 9.30 de la mañana tenía agendada -junto con otros directivos de la UIA, de los que sólo permanece en la conducción de la unión Federico Nicholson, de Ledesma- una reunión en Washington con el entonces presidente del BID Enrique Iglesias para ultimar los detalles del apoyo de ese banco a la iniciativa. Los aviones de Al Qaeda que se estrellaron contra las Torres Gemelas y el Pentágono no sólo abortaron ese encuentro: cambiaron la agenda del mundo.
El anfitrión será Héctor Méndez, presidente de la UIA, a quien acompañarán una veintena de los miembros del Comité Ejecutivo de la entidad. A Boudou lo acompañaría su flamante viceministro, el economista Roberto Feletti. A la mesa se sentarán también De Mendiguren y Nicholson, Luis Betnaza (Techint), Cristiano Rattazzi (Fiat) y el prosecretario y ex funcionario duhaldista Pablo Challú, entre muchos otros.
Mientras empresarios y funcionarios comparten uno de los frugales menúes que sirven en el edificio Carlos Pellegrini, técnicos de la UIA estarán dando los primeros pininos en el Ministerio de Trabajo para la conformación del Consejo Económico y Social (CES). La cartera de Carlos Tomada convocó para hoy a media mañana a los equipos profesionales de quienes se supone integrarán esa mesa de difícil pronóstico. A la UIA deberían sumarse la CGT, las entidades que acompañan a la UIA en el «Grupo de los Siete» (ADEBA, la Bolsa, las cámaras de Comercio y de la Construcción, la Rural y CRA) y las otras dos representantes del campo que están en la Mesa de Enlace, o sea la Federación Agraria y Coninagro. Sin embargo, desde Trabajo se encargaron muy bien de aclarar que no se citaba ni al Grupo de los Siete ni a la Mesa de Enlace, sino a cada entidad por separado. El campo no iría (ver pág. 4).
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