19 de agosto 2015 - 00:00

Brasil: alarmados, empresarios piden pacto para sostener Gobierno de Dilma

El presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha; el líder del Senado, Renan Calheiros, y el ministro de Hacienda, Joaquim Levy, al arribar a un seminario sobre reforma impositiva en Brasilia. Tres personajes centrales de la peligrosa saga político-económica que tiene contra las cuerdas al Gobierno de Dilma Rousseff.
El presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha; el líder del Senado, Renan Calheiros, y el ministro de Hacienda, Joaquim Levy, al arribar a un seminario sobre reforma impositiva en Brasilia. Tres personajes centrales de la peligrosa saga político-económica que tiene contra las cuerdas al Gobierno de Dilma Rousseff.
Brasilia - Las principales entidades empresariales brasileñas elaboraron un documento junto con la influyente Orden de Abogados de Brasil (OAB) en el que proponen un pacto de gobernabilidad para permitir que la presidenta Dilma Rousseff supere la crisis política, agravada tras la multitudinaria movilización por su destitución del último domingo.

La Confederación Nacional de la Industria (CNI) y la Confederación Nacional de la Agricultura (CNA) ultimaban ayer un documento en pos de un "pacto de gobernabilidad y contra el 'impeachment'" (juicio político), informó el servicios de noticias on line PRO. La propuesta será presentada hoy por esas entidades empresariales, a las que se podrían sumar otras, según se anticipa en el reporte de PRO, perteneciente al principal diario de negocios local, Valor Económico.

El artículo destaca las gestiones realizadas por el vicepresidente, Michel Temer, en pos de un pacto de gobernabilidad, lo que lo refuerza en su carácter de principal sostén político del Gobierno.

Hace dos semanas Temer, uno de los líderes del conservador Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB, parte del cual está alineado con Rousseff) también gestionó un apoyo al Gobierno luego manifestado por las federaciones de industriales de San Pablo y Río de Janeiro.

"El momento actual demanda responsabilidad, diálogo y acción para preservar la estabilidad institucional de Brasil", señalaba el pronunciamiento de los empresarios paulistas y cariocas.

El comunicado que será divulgado hoy también sugiere que la presidenta formule algún tipo de autocrítica por sus errores de gestión, iniciada en enero de este año luego de ser reelecta en 2014.

También se cita en el documento una recomendación a la preservación de la "paz", en lo que fue interpretado como una referencia a la Central Única de los Trabajadores, cuyos líderes generaron inquietud la semana pasada al advertir que se convertirían en un "ejército" para defender al oficialista Partido de los Trabajadores de lo que consideran un intento golpista.

En tanto, el presidente de la Federación de Industrias de San Pablo (FIESP, la principal entidad estadual afiliada a la CNI), Paulo Skaf, y otros miembros de esa agrupación patronal fueron recibidos ayer por segunda vez en pocos días por Temer en Brasilia. Durante el encuentro analizaron la coyuntura política y económica, marcada por una recesión que ya se proyecta a 2016.

Observadores destacan que el Gobierno de Rousseff cuenta con buenos canales de diálogo con el mundo de la industria y la producción agropecuaria, lo cual facilita el diálogo en tiempos de crisis. En ese sentido, recordaron que el actual ministro de Desarrollo Industria y Comercio Exterior, Armando Montero Neto, fue titular de la CNI, y que la ministra de Agricultura, Katia Abreu, fue presidenta de la CNA.

Por otra parte, ejecutivos de entidades financieras dejaron trascender su preocupación por la situación de las grandes empresas constructoras brasileñas, prácticamente todas envueltas en el escándalo de corrupción de Petrobras, el "Petrolão".

Según el diario Valor Económico "existe un acuerdo tácito de los grandes bancos para encontrar una salida organizada a la crisis que enfrentan Odebrecht y Andrade Gutiérrez", con altos funcionarios presos por el caso.

Los grupos financieros entienden que estas compañías pueden dejar de pagar los créditos contraídos no sólo para obras en Petrobras, sino también para otros emprendimientos de gran porte, lo cual generaría perjuicios importantes.

Agencia ANSA


y Ámbito Financiero

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