Los agentes ingresaron con autorización del Supremo Tribunal Federal (STF, corte suprema) en la fastuosa Casa da Dinda de Collor, ubicada en la zona norte de Brasilia, y en las oficinas de la TV Gazeta del estado de Alagoas, repetidora de la cadena Globo, de la cual es propietario. Una impecable Ferrari roja resultó incautada en la vivienda, así como un Porsche negro y una Lamborghini plateada.
Collor, destituido de la Presidencia por corrupción en 1992, fue reelegido senador el año pasado en su estado de Alagoas, uno de los más pobres del país.
El STF ordenó procedimientos en ese estado, además de en Pernambuco, Bahía, San Pablo, Río de Janeiro, Santa Catarina y el Distrito Federal de Brasilia.
"Estas medidas son necesarias para el esclarecimiento de los hechos investigados en el Supremo Tribunal Federal, siendo que algunas diligencias tuvieron como objetivo garantizar la aprehensión de bienes adquiridos posiblemente a través de maniobras delictivas", informó la Fiscalía.
Dado que Collor goza de inmunidad parlamentaria, su causa sólo puede ser sustanciada por el STF con el apoyo de la Fiscalía Federal.
El empresario Ricardo Pessoa, procesado en la causa de Petrobras, denunció que Collor le cobró 20 millones de reales (6,6 millones de dólares) para facilitar contratos por unos 300 millones de reales (100 millones dólares) con la BR.
Distribuidora, empresa subsidiaria de Petrobras. En 1989 Collor fue electo presidente a los 40 años, en los primeros comicios libres y directos tras el fin de la dictadura militar que imperó entre 1964 y 1985. Debido a denuncias de corrupción que incluyeron gastos exagerados en la Casa da Dinda, donde se dice que las llaves están bañadas en oro, Collor renunció a la Presidencia en 1992, pese a lo cual el Congreso también votó su destitución.
Los policías que participaron ayer en el operativo "Politea" también requisaron una fundación de la familia Collor en Alagoas y el departamento en Brasilia que se le asigna por su condición de parlamentario.
Hubo entredichos, amenazas y un principio de tumulto cuando los federales fueron interceptados por la Policía Legislativa responsable por la custodia de las viviendas de los senadores.
La búsqueda de pruebas fue realizada por unos 250 policías y alcanzó también al senador Ciro Nogueira y al diputado Eduardo da Fonte, ambos del Partido Progresista (PP, aliado del Gobierno), y al senador opositor Fernando Bezerra (Partido Socialista Brasileño, PSB).
No se informó en qué otras propiedades de legisladores se realizaron otros operativos ya que rige el secreto de sumario.
Hasta ahora, las investigaciones del llamado "Petrolão" pusieron en la mira de la Justicia a 13 senadores, 22 diputados y dos gobernadores en funciones de seis partidos políticos distintos. La mayoría de los delitos investigados son fraude, lavado de dinero, desvío de fondos al exterior y organización delictiva, y el impacto del caso en la alianza oficialista tiene contra las cuerdas a la presidenta Dilma Rousseff, cuya popularidad se hundió a un 9% y cuya estabilidad podría verse afectada por un eventual juicio político.
Pessoa, quien acusó a Collor, también denunció a los recaudadores de campaña de Rousseff de haberlo presionado para la realización de donaciones ilegales.
Más allá de la espectacularidad de los allanamientos contra Collor, con lo que ese nombre significa en Brasil como emblema de la corrupción, lo ocurrido ayer tiene otros componentes importantes. Es que al avanzar sobre parlamentarios, la Justicia abrió, de hecho, una nueva fase del escándalo iniciada por un juez federal de primera instancia que ordenó la detención de exgerentes de Petrobras, directivos de empresas privadas y exparlamentarios sin fueros.
Este operativo, que incluyó 53 órdenes de allanamiento e incautación de bienes, es visto por analistas como una bisagra en la megacausa del "Petrolão" y anticipa lo que ocurrirá cuando ésta comience a ser ventilada en la más alta corte.
Según algunos observadores, podría incrementar el interés de numerosos legisladores para poner un freno a investigaciones que no hacen diferencias entre oficialistas y opositores involucrados.
Por ejemplo, si bien Collor es un aliado del Gobierno, su relación más próxima es con el jefe del Senado, Renan Calheiros, del centrista Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB).
Asimismo, trascendió en los medios locales que la misma Fiscalía podría procesar por su participación en el "Petrolão" a Eduardo Cunha, jefe de Diputados, y también del PMDB pero considerado como el enemigo más implacable de Rousseff.
| Agencias Reuters, ANSA, AFP y Brasil247, |
y Ámbito Financiero

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