Brasilia. El Gobierno de Michel Temer anunció anoche un largamente esperado congelamiento del gasto y optó por pequeñas exenciones tributarias para cumplir con su meta de déficit fiscal.
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El ministro de Hacienda, Henrique Meirelles, afirmó que el Gobierno congelará 42.000 millones de reales (u$s13.450 millones) en gastos en momentos en que los ingresos tributarios continúan decepcionando, a medida que la economía lentamente emerge de su peor recesión en la historia del país. El funcionario indicó que la decisión responde a la necesidad de frenar el déficit de las cuentas públicas y apuntó que el Gobierno no prevé por el momento aumentar los impuestos. Aseguró además que el congelamiento del gasto era mayor porque el Gobierno decidió suspender temporalmente planes para corregir el cálculo de las deudas mantenidas del Gobierno federal.
Por su parte, el titular de Planeamiento, Dyogo Oliveira, señaló que los recortes se distribuirán "de forma proporcional" a los presupuestos de los distintos departamentos.
Cabe recordar que a la profunda recesión que sufre la economía brasileña se suma la inestabilidad política y las consecuencias del megaescándalo de corrupción en Petrobras, que lleva meses sacudiendo a las élites políticas y económicas del país.
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