31 de octubre 2012 - 00:00

Brasil crece desde abajo

Se clasificó al Sudamericano A y sigue en carrera en busca de un lugar en el Mundial 2015

En franco ascenso. El Brasil actual es mucho más competitivo que el de mayo, en relación al pasado Campeonato Sudamericano.
En franco ascenso. El Brasil actual es mucho más competitivo que el de mayo, en relación al pasado Campeonato Sudamericano.
Algo más de seis mil personas para un partido internacional, además clasificatorio para Rugby World Cup, no parece, a priori, mucho. Si se recuerda que cuando Los Pumas jugaron en San Juan contra Italia no hubo muchos más espectadores, también se le da un marco.

Se agotaron las entradas que habíamos impreso, decían contentos en la Confederación Brasilña de Rugby. El coqueto y antiguo Estadio do Nacional, en Barra Funda, San Pablo, fue escenario del partido en el que Brasil confirmó que está bien encaminado. Le ganó con mayor claridad que la del 35-22 final a Paraguay -entrenado por el argentino Pedro Baraldi- y se aseguró un lugar en el próximo Sudamericano A que también servirá para el proceso clasificatorio de RWC 2015.

No es la primera vez que este suplemento se encarga de Brasil. Su seleccionado de seven, en 2011, fue el primer equipo sudamericano que le ganó a un equipo nacional argentino y la promesa del rugby de la sexta mayor potencia económica del mundo estaba centrada en la potencialidad que dan sus casi 200 millones de habitantes.

Un grupo de gente muy conectada, con educación en las mejores universidades extranjeras y una envidiable proactividad se puso al hombro el proyecto del rugby. Buscaron las formas, trabajaron mucho y empiezan a ver su sueño lentamente convertirse en el nuevo amanecer del rugby de Brasil.

Lejos están hoy de hacer mucho ruido en el mundo deportivo de su país. Pero llegará el momento. Pronto en Argentina se mirará a San Pablo, Porto Alegre y otros centros del vecino país como una buena zona de competencia. Si Los Tupis jugaran contra alguno de los cuarto finalistas del torneo de la URBA, por comparar equipos en actividad el mismo día, seguramente perderían.

El Brasil actual es mucho más competitivo que el de mayo, en relación al pasado Sudamericano. Hemos podido trabajar mucho en estos seis meses, recorrer el país, elegir más y mejores jugadores, tener entrenamientos, cuenta Brent Frew. Este ex militar neozelandés es uno de varios entrenadores y preparadores físicos prove-nientes de la Unión de Rugby de Canterbury -multicampeona de su país y dueña de la franquicia de los Crusaders- que están yendo y viniendo a Brasil gracias a una asociación con la Confederación Brasileña de Rugby. No es una asociación barata, pero es una que rinde evidentes frutos y traerá resultados.

No clasificaremos para el 2015, eso lo sabemos, dice Sami Arap Sobrinho, un prestigioso y muy conectado abogado que preside la CBR. Brasil está a tres partidos de lograr su pasaje al Mundial, pero distinto al fútbol, RWC tiene un sistema en el que se van eliminando los equipos por nivel de juego. Cada paso es frente a rivales más difíciles. Aspiramos a clasificar para Japón en el 2019 y porqué no, soñar con organizar un Mundial en 2023 o 2027.

Arap conduce una Confederación que tiene un armado interesante. Un cuadro directivo de cinco personas (él, un vicepresidente, un directo deportivo, otro de referato y desarrollo y un director financiero), un Consejo Ejecutivo, otro Estratégico y un último Consejo Consultivo. En la presentación de los integrantes de la CBR figuran además de los nombres, las empresas que representan. Hay quien conduce uno de los principales fondos de inversión del país (Tarpon), un altísimo directivo del Banco Itaú, gente de AT&T, Deloitte, McKinsey, empresarios, abogados. Mucha materia gris puesta al desarrollo del rugby, como deporte y como producto.

Las empresas están apoyando y los auspiciantes empiezan a ser fuertes y cada vez más generosos. El partido contra Paraguay tuvo televisación en directo a la 1.30 con un sol que lastimaba y temperatura cercana a las 35º tanto que el referí argentino Federico Anselmi, de muy buen desempeño en su debut internacional, debió parar ambos tiempos a los 20 minutos para que los jugadores se hidrataran.

El rugby en Brasil va a ser grande avisaba Topper en una serie de muy divertidos avisos hace un par de años. Buena apuesta la de la marca que viste a los seleccionados brasileños. En este camino no puede menospreciarse el regreso del rugby a los Juegos Olímpicos en 2016 en Río de Janeiro ni la también positiva acción que realiza la Premiership de Inglaterra, con entrenadores y un desarrollo social del rugby en Brasil. Buscan ingresar así a nuestro país, abriendo a través del deporte puertas sociales, culturales, deportivas y empresariales, comentaba Arap. Mientras, en Argentina esas puertas se cierran cada vez más firmemente.

Lejos, muy lejos, está Brasil de desafiar el liderazgo nato del rugby argentino en la región. Pero para incomodar a Chile y Uruguay ya están. Fueron al mejor rugby del mundo para buscar desarrollo y están trabajando con seriedad junto a los neozelandeses. Los jugadores lo agradecen.

Estoy en el seleccionado hace 12 años y nunca hemos trabajado así técnicamente; el rugby de mi país está en un nuevo proceso que es muy positivo, finaliza Daniel Gregg, el capitán de un equipo que está dando pasos firmes. Que está creciendo.

Dejá tu comentario