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Brasil: el real podría apreciarse, pese a los esfuerzos del Gobierno
Pero la tranquilidad del mercado podría convertirse en una feroz pelea entre autoridades e inversores, atizando disputas comerciales e interrumpiendo una tímida recuperación de la economía brasileña.
El ministro de Hacienda, Guido Mantega, advirtió la semana pasada que Brasil podría endurecer sus controles sobre el flujo de dinero para proteger a sus industrias ante las condiciones monetarias excesivamente flexibles en el mundo desarrollado.
Una fuente gubernamental de alto rango dijo a Reuters que Brasil defenderá el nivel de 2 reales por dólar «como si fuera un muro».
En la primera línea de defensa estará el banco central, que podría comprar dólares en el mercado spot para contrarrestar una inundación de flujos, según una segunda fuente del Gobierno. Si eso no fuera suficiente, intervendría el Ministerio de Hacienda con impuestos a los flujos de capital.
«Tenemos muchas opciones para elevar el impuesto financiero IOF y obtener buenos resultados», dijo la segunda fuente, usando el acrónimo de un impuesto a las transacciones financieras.
Independientemente de la intervención del Gobierno, es previsible que inversores sedientos de rendimientos aceleren sus compras de activos brasileños en las próximas semanas, elevando el valor del real a medida que los bancos centrales de Estados Unidos y de Europa inyectan más dinero en los mercados financieros, una política que la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, ha denunciado como un «tsunami monetario».
«No creo que el Gobierno vaya a darse fácilmente por vencido, pero creo que están peleando una batalla perdida», dijo Kathryn Rooney Vera, una estratega de BullTick Capital Markets en Miami.
«Considerando la naturaleza indefinida y agresiva del QE3, habrá un interés sostenido por activos brasileños, empujando a los inversores en busca de rendimiento», añadió, aludiendo a la tercera ronda de flexibilización cuantitativa lanzada por la Reserva Federal de Estados Unidos el 13 de septiembre.
La Reserva Federal prometió comprar u$s 40.000 millones en deuda hipotecaria al mes hasta que el mercado de trabajo de Estados Unidos dé señales de recuperación, una diferencia crucial con sus dos rondas anteriores de estímulos que desde el comienzo tenían fecha de término.
Y la llegada de dólares ya comenzó a repuntar. Un flujo neto de u$s 1.030 millones entró a Brasil en la semana del 10 al 14 de septiembre, contra 575 millones de dólares en la semana anterior, según datos del banco central. Sin embargo, las condiciones económicas y monetarias han cambiado en los últimos dos años, disminuyendo el atractivo de Brasil para los flujos de capital.
La desaceleración en China, el mayor socio comercial de Brasil, podría reducir los precios de las materias primas y afectar las exportaciones. Además, la reducción de las tasas de interés a mínimos históricos y una proyección de crecimiento de menos del 2% en 2012 enfriaron el interés de las inversiones en comparación con 2010, cuando la economía brasileña creció un 7,5%.
«Ya no somos más una estrella. El Gobierno hizo eso con una serie de intervenciones y reglas que elevaron los riesgos para los inversores», dijo Sidnei Nehme, director ejecutivo de la corredora NGO en San Pablo.
Y sin embargo, el contexto parece cada vez más favorable para un fortalecimiento del real a medida que la economía brasileña da señales de recuperación y podría llegar a un ritmo de crecimiento anualizado del 4% a fin de año y la situación monetaria global podría relajarse todavía más.
Un repunte de la inflación podría llevar al banco central a ser más tolerante con el fortalecimiento del real, que abarataría las importaciones. La inflación acumulada en 12 meses ronda actualmente un 5,2%, por encima del centro de la meta oficial del 4,5%.
Muchos analistas creen que para estimular la economía, el banco central podría permitir que la inflación se acelere al 6%, aún dentro del techo de la meta del 6,5%. De llegar a ese punto, sin embargo, los mercados podrían empezar a cuestionar el compromiso del banco central con sus metas de inflación, obligando a las autoridades a elegir entre mayores tasas de interés y una moneda más apreciada.
«La inflación es el talón de Aquiles de la historia brasileña», escribieron los analistas de Bank of America Merrill Lynch, Claudio Irigoyen y Marcos Buscaglia, en un informe.
«Muchos clientes piensan que si la inflación continúa subiendo, en algún momento el Gobierno tendrá que dejar que la moneda se aprecie para continuar postergando un alza en las tasas de interés», añadieron.
Desde comienzos de julio, el banco central ha logrado mantener el real dentro del rango de 2 a 2,1 por dólar, o un 16% más débil que a fines de febrero, interviniendo con decisión cada vez que amenazaba con salirse de ese nivel. Entre el 12 y 17 de septiembre, el emisor vendió 5.700 millones de dólares en swaps cambiarios reversos, o contratos derivativos que emulan la compra de dólares en el mercado de futuros, para frenar la tendencia de apreciación fomentada por las medidas de estímulo en Estados Unidos.
El banco central podría ofrecer otros 5.000 millones de dólares en swaps cambiarios antes de dejar que el real se aprecie más allá del nivel de 2 por dólar, dijo Sidney Yoshihiro, un estratega de Citibank.
«Sigo pensando que en una pelea entre el banco central y el mundo hay que escoger el mundo. El banco central va a defender la línea de 2, después el nivel de 1,97/1,98 y así sucesivamente», escribió en una nota a clientes.
Agencia Reuters


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