En 2010, Telefónica que ya tenía en esa fecha el 50% de Vivo, compró el 50% restante de la compañía brasileña a Portugal Telecom, en una operación que fue aprobada por la Agencia Nacional de Telecomunicaciones (Anatel), la reguladora del sector, pero que requería del aval del órgano antimonopolio. En septiembre de este año, la empresa española firmó un acuerdo para elevar hasta el 66% su participación en el grupo Telco, que es el accionista de control de Telecom Italia. Por eso, el CADE decidió que el negocio de 2010 "sólo puede ser autorizado" en caso de que Telefónica, controladora de Vivo, "no mantenga una posición financiera, directa o indirecta, en TIM Brasil".
Como alternativa, según el CADE, la adquisición puede ser aprobada "mediante el ingreso de un nuevo socio para Vivo, con experiencia en el sector y sin participación en otra empresa del sector en Brasil". El plazo, para cumplir cualquiera de las dos exigencias, la de vender la participación en TIM o el ingreso de un nuevo socio en Vivo, fue catalogado como "confidencial", sin anunciar fechas.
El CADE también multó con unos u$s 6,2 millones a Telefónica por un "aumento indebido de participación indirecta en Telecom Italia", en referencia al negocio con Telco, que violaría un acuerdo de 2010 sobre la separación de operaciones.
| Agencia EFE |


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