Levy, considerado un hombre del mercado financiero, asumió el cargo en enero pasado en el segundo Gobierno de Rousseff con la misión de dar un guiño a la confianza económica y también de llevar adelante un ajuste fiscal que busca un superávit primario del 1,2% del PBI en 2015. Una de las pugnas del Gobierno con aliados y la oposición en el Congreso tiene como eje las medidas de contención de gastos y fin de beneficios para empresas que forman parte del plan de Levy, en un año con perspectivas de no registrar crecimiento.
El ministro, tras conocerse sus palabras a través de la prensa, señaló en un comunicado a título personal que su comentario sobre la efectividad de las decisiones de Rousseff había sido sacado de contexto. Además, reprodujo más ampliamente lo que dijo ante los economistas."Aquellos que tienen la honra de ser ministros saben que la orientación política del Gobierno es genuina, reconocen que el cumplimiento de sus deberes exigen acciones difíciles, inclusive la excelentísima señora presidenta, Dilma Rousseff, y ellos tienen la humildad de reconocer que no todas las medidas tomadas tienen la efectividad esperada", dijo Levy en su comunicado. Explicó que el objetivo de su discurso fue destacar la "importancia de ejecutar rápidamente" los puntos de las medidas de ajuste para garantizar el crecimiento de Brasil.
El impacto político de la declaración de Levy sobre la falta de efectividad de Rousseff tuvo eco entre dirigentes aliados y opositores al gobernante Partido de los Trabajadores. No es la primera vez que declaraciones de Levy generan malestar, la última había sido el 28 de febrero cuando criticó las políticas de Rousseff y de su antecesor, Guido Mantega, de dar exenciones en las cargas laborales a las empresas por la crisis internacional.
| Agencia EFE |

