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Brasil no vende (alquila) tierra a los extranjeros
El año pasado, los extranjeros que buscaban comprar grandes extensiones de tierra comenzaron a encontrarse con obstáculos legales, luego de que la oficina del fiscal general reinterpretó la legislación inmobiliaria en medio de temores por especulaciones de propiedad por parte de inversores foráneos.
Sin embargo, la presidenta Dilma Rousseff busca nuevas formas de reducir las restricciones sobre inversiones extranjeras en el sector agrícola. La mandataria, que es más pragmática que su predecesor, el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quiere estimular la inversión extranjera productiva y al mismo tiempo protegerse de los especuladores.
«Es importante que ellos vengan y realicen estas inversiones», dijo el ministro de Agricultura, Wagner Rossi, quien citó a la industria del papel y la celulosa como una de muchas que se beneficiarán de nuevas inversiones y conocimientos.
Brasil es el principal productor mundial de café, azúcar, carne bovina y jugo de naranja, y el segundo exportador mundial de soja.
Aunque las exportaciones agrícolas han impulsado el fuerte crecimiento económico de Brasil, Rossi dijo que la escasez de capital extranjero ha despojado al país de la pericia foránea para aumentar la eficiencia y la competitividad.
Las reglas para los extranjeros que compren tierra en Brasil se endurecieron el año pasado ante el aumento de las preocupaciones de las autoridades respecto de grandes compras por parte de fondos soberanos de riqueza, particularmente de Oriente Medio y chinos. Los cambios (que resultaron inspiradores para el proyecto oficial en la Argentina sobre la restricción a la extranjerización de las tierras agrícolas) no afectan a las ventas anteriores y los extranjeros aún pueden comprar tierras de entre 250 y 5.000 hectáreas, dependiendo de la región. Aun así, las nuevas reglas ya han tenido un impacto.
Al menos u$s 15.000 millones de inversión extranjera en Brasil ha sido paralizada desde la reinterpretación de las leyes inmobiliarias, según dos grupos locales de analistas agrícolas.
Rossi citó la legislación australiana, que permite el alquiler de tierra por 99 años, como ejemplo del sistema que quiere introducir Brasil. Los plazos serían más cercanos a 50 años, pero aún deben ultimarse los detalles, afirmó.
«Lo que no necesitamos es transferencias de tierras, sino asociaciones», declaró Rossi a un grupo de periodistas extranjeros el viernes en su casa, en el norte del estado de San Pablo.
El ministro dijo que si la opción de alquiler de tierras es aprobada, podría ser introducida tan pronto como este año.
Agencia Reuters


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