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Brasil piensa en los Juegos
Waisele Serevi, emblemático jugador del rugby seven, trabaja a la cabeza de un grupo de profesionales que buscan la inclusión de los chicos en el mundo del deporte.
En Brasil no es necesario promocionar el fútbol; lo juegan todos en todas partes, todo el tiempo. Esto no invalida que otros deportes busquen conseguir una porción del interés de los brasileños. En este sentido, el rugby busca su lugar en el universo deportivo nacional. En Río de Janeiro, el rugby hará su regreso, esperamos que triunfal, con su versión de siete jugadores en los Juegos Olímpicos 2016.
El rugby brasileño está inmerso en un proceso de crecimiento que necesita fortalecerse en las bases. Con el objetivo de acercar el rugby a mayor cantidad de personas, la semana pasada el banco HSBC hizo el lanzamiento mundial de su Festival de Rugby que repetirá en Hong Kong, Nueva York y probablemente Australia en como mínimo los próximos dos años.
"Compartimos con el IRB el espíritu de llevar el rugby a la mayor cantidad posible de gente", dice el inglés Andrea de Vicentiis, director de Planeamiento de Auspicios del banco. "Estos eventos son muy reconfortantes ya que vemos cómo chicos que hasta hoy quizá no conocían el rugby se van felices por haber estado en contacto con un balón distinto. Queremos generar que más y más gente conozca el rugby, poder ofrecerles la oportunidad de que se acerquen a un gran deporte".
Asociación
Para conseguir esto, desde el banco se asociaron con Serevi, una empresa lanzada hace tres años alrededor de tal vez el jugador más emblemático del rugby seven: Waisele Serevi. Con base en Seattle, Estados Unidos, y unos 30 empleados, la empresa se dedica a desarrollar el rugby (particularmente en el seven) a través de planes a largo plazo y clínicas. Serevi tiene un dream-team que incluye al hoy entrenador de Los Pumas 7s y try-man histórico del HSBC Sevens Series Santiago Gómez Cora y a Ben Gollings, el inglés con el récord de mayor cantidad de puntos en ese circuito.
Juntos "buscamos que los chicos, muchos de favelas y lugares con pobreza, conozcan el rugby, lo disfruten y lo tengan como una alternativa sana y atractiva", explicó Serevi. Sonriendo todo el tiempo, lideró los cinco días en que se hicieron eventos en Río de Janeiro y San Pablo de los que participaron unos mil chicos, incluyendo además la capacitación y certificación de 50 entrenadores.
"Es importante dejar gente preparada que pueda seguir enseñando y mantenga la llama prendida", agregó Serevi. "El rugby seven crece y en Brasil ya están trabajando mucho para los Juegos Olímpicos. Es importante que se haya confirmado que tanto varones como mujeres jugarán en 2016".
Falta poco más de dos años para los Juegos, pero acciones como éstas sólo aseguran que el regreso del rugby sea exitoso.


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