La oposición brasileña criticó la falta de protagonismo del Palacio del Planalto. "Brasil actuaba y actúa (en relación con la crisis) pero no necesariamente lo hace de forma abierta, en diplomacia muchas cosas se obtienen sin que las gestiones sean públicas, incluso porque si lo fueran no darían resultados", declaró Figueireido.
Según especulaciones de políticos locales, la reciente visita del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva a Cuba habría tenido entre sus objetivos el de realizar consultas informales sobre la situación en Caracas, lo cual luego sería reportado a Rousseff. "No estamos mudos ante Venezuela, ya nos hemos manifestado a través de tres notas, una del Mercosur, otra de Unasur y de la CELAC (Comunidad de Naciones de Latinoamérica y el Caribe)", señaló Figueireido. La semana pasada Figueireido recibió en Brasilia a su par venezolano, Elías Jaua, quien "explicó la situación interna y las medidas que el Gobierno tomó para facilitar el diálogo. Brasil defiende ese diálogo". Por otra parte, Figueireido citó un reciente documento presentado por el Mercosur en el que se "repudia todo tipo de violencia e intolerancia, y se propuso que todos los temas sean tratados en el marco democrático".
Luego el diplomático recordó que la semana pasada la presidenta Rousseff, al hablar ante los dirigentes de la Unión Europea, aseguró que Brasilia aboga para que Venezuela arribe a una solución "consensuada y democrática". Advirtió Rousseff durante su discurso en Bruselas que los países del Mercosur no consentirán un golpe de Estado en Venezuela, y mencionó que Paraguay fue excluido del grupo luego de la destitución del exmandatario Fernando Lugo, en julio de 2012.
El canciller Figueireido, entrevistado por el diario Folha de Sao Paulo, adoptó una cierta equidistancia entre las partes en conflicto en Venezuela.
Evitó culpar al Gobierno del presidente Nicolás Maduro, pero tampoco responsabilizó por la crisis a la oposición, que ha realizado marchas frecuentes bajo el liderazgo de Leopoldo López, que se encuentra detenido en una unidad militar. "Nadie dice que la culpa (de la tensión imperante) sea específicamente de alguien, además hemos leído que fueron presos agentes del Estado acusados de la muerte de manifestantes", sostuvo el canciller.
"Es verdad (que el opositor López fue detenido), pero no me cabe comentar el orden judicial de otro país, la no interferencia en los asuntos internos de otros países es un principio fundamental de la política externa brasileña", señaló Figueireido.
En tanto, la oposición exigió una posición más activa del Palacio del Planalto.
"Ahora frente a la crisis de Venezuela es increíble la timidez del Gobierno para hacer lo que debe hacer", cuestionó el expresidente Fernando Henrique Cardoso, líder del opositor Partido de la Socialdemocracia Brasileña.
"No digo que haya que apoyar a este o aquel lado, sino actuar como pacificador restableciendo el diálogo entre las partes, salvaguardando los derechos humanos y la ciudadanía", opinó Cardoso en un artículo publicado el domingo. Para el exjefe de Estado es errado que Brasil se encuadre junto al Mercosur, dado que ese grupo "está del lado de Maduro. Llegó la hora de que Brasil modifique el rumbo, que la crisis venezolana nos despierte del letargo", demandó Cardoso.
| Agencia ANSA |


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