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Breve cumbre en Olivos por acuerdo sobre el traspaso
La salida de Mauricio Macri de Olivos fue tumultuosa. Tanto que debió cambiar de puerta para poder circular con destino a la Capital. Eso impidió que pudiera hablar, porque no habilitaron la sala de conferencias.
Cristina de Kirchner sin embargo le aseguró a Macri que tendrá todos los números y datos que le preocupan a su disposición, pero Macri redobló diciéndole que él quiere hacer cambios y que espera, por ejemplo, la renuncia de Alejandro Vanoli, entre otros lugares que querría ocupar para no sentir condicionamientos (ver nota aparte). La Presidente hizo silencio en ese instante, pero retomó para asegurarle lo ya previsto, como que Macri tendrá el próximo 10 de diciembre, tras asumir, la renuncia de todos los ministros nacionales, pero nada sobre un eventual contacto previo para la transferencia de las gestiones.
Después Macri y sus acompañantes estuvieron recorriendo salones de la quinta presidencial.
Macri conservó su estilo sobre la puntualidad y llegó entusiasmado a la quinta de Olivos en el auto con vidrios oscuros que utiliza para trasladarse y que fue detectado al paso por simpatizantes. De allí que el presidente electo se sorprendiera porque al transitar la avenida Del Libertador camino hacia la provincia lo vivaran al reconocer el vehículo, como también un grupo numeroso de vecinos lo esperó en su ingreso a la quinta para la cita con Cristina de Kirchner.
Más de un centenar de movileros, locales y del exterior, se agregaron a la entrada de la residencia oficial que con un cordón policial permitió el ingreso de Macri custodiado por varios hombres de negro y acompañado de su siempre vocero Iván Pavlovsky.
Unos minutos antes de las siete llegó el jefe de Gobierno y permaneció cuarenta minutos dentro de la quinta presidencial para un encuentro a solas con Cristina de Kirchner, que no excedió los quince minutos.
La salida fue el inconveniente. Macri salió solo, sin la anfitriona y rodeado de custodias, pero no logró dar más que un paso ante el cordón de seguridad que no llegaba a protegerlo del exceso de periodistas a la salida y también de grupos simpatizantes que comenzaron a vivar "sí se puede, sí se puede".
Sólo llegó a decir que "fue un encuentro cordial" y que esperaban un gran diez de diciembre, pero tuvo que regresar al interior de la quinta y optar por otra salida. Le disgustó al macrismo que no hubiera previsto el Gobierno cederle una sala para dar una conferencia de prensa, que tampoco decidió darla luego en otro ámbito, desconcertando a los que esperaban alguna precisión más sobre la tenida.
El visitante llegó a decir en la puerta de Olivos que "esperemos, realmente, el 10 de diciembre tener una linda ceremonia de traspaso".


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