El discurso de Cristina de Kirchner ante los gobernadores y funcionarios tocó todos los temas. La conmoción que produjo su estado de salud pareció mover a la Presidente a un balance de la tarea en el futuro inmediato, afectado por una enfermedad que la tendrá -al menos formalmente- fuera de la función ejecutiva la hizo hablar sobre el reemplazo que ejercerá Amado Boudou y también el resto de los funcionarios, a quienes les pidió que no se tomen vacaciones. En el tono irónico y distendido con el que buscó identificación con el público deslizó más de una entrelínea sobre el examen que su ausencia de enero significará para funcionarios y demás mandatarios. Destacó la oportunidad de que el vicepresidente tenga con ella una identidad de proyectos, pero se cuidó de señalarle a Boudou los carriles de su desempeño. Que un mandatario hable de estos temas en una circunstancia tan especial le otorga peso singular a cada palabra, por eso damos de manera textual lo que dijo sobre el interregno de enero, cuando ella se esté reponiendo de la operación del 4 de enero:
Bueno, a nuestro vicepresidente que se va a tener que hacer cargo del Poder Ejecutivo Nacional... ¡Mirá vos! Yo pensaba, todos pensaban, ¿no?... ¡Cómo la biología enseña Derecho Constitucional más que los jurisconsultos! ¿no? Porque durante buena parte de mi gestión, fundamentalmente a partir de julio del año 2008, casi se planteaba que era una obligación que el Presidente disintiera con el vicepresidente, un caso único en el mundo. Pero esto estuvo en letras de molde, sostenido por medios de comunicación hasta creo haber leído justificaciones jurídicas -además de políticas- acerca de que el vicepresidente piense exactamente diferente a lo que piensa el Presidente. Ahora, imagínense, vieron cómo la biología enseña mucho más que cualquiera. Y mucha gente por ahí lo creía de buena fe, con esto de las instituciones -entre comillas- a las que utilizan cuando les conviene porque cuando no les conviene la pisotearon y las pasaron por encima sin ningún tipo de problemas, y con desaparecidos, torturados, encarcelados. El recurso de las instituciones cuando me convienen es fantástico, y el de pisotearlas y violarlas y apoyar dictaduras cuando no me conviene también. Pero bueno...
Fíjense qué hubiera pasado si esto hubiera sucedido en un momento como el que vive el mundo ahora, en un momento en el cual necesitamos que alguien pensara diferente a nosotros, por ejemplo, que es necesario enfriar la economía, que es necesario -qué se yo- que no se eliminen todos los subsidios para todo el mundo, que, en fin, que todo... Fíjense cómo la biología enseña que, en realidad, una fórmula que se propone para la dirección de un país con una titular del Poder Ejecutivo y su vicepresidente como su reemplazante natural -en caso de enfermedad, de ausencia o de muerte- miren qué importante es que el vicepresidente piense lo mismo que quien ha sido elegido para conducir los destinos del país. Así que, guarda con lo que hacés, porque... yo no es que te quiera... Imagino el título de los institucionalistas de mañana: «Presionó al vicepresidente para que haga lo que ella quiere, autoritaria y hegemónica». Sí, sí, sí, bueno las cosas que he tenido que soportar, increíbles. Pero bueno, no, va en serio, es bromita pero va en serio, no es bromita, va en serio.
Yo creo que es muy importante que todos sepamos las responsabilidades que tenemos en todo esto y que ayudemos.
El vicepresidente me había pedido... Yo me voy a tomar mi primera semana, el día 2, desde lo de Néstor que no me había podido tomar un solo día de descanso, pensaba irme a... No me iba a ir a Italia, ni a ningún crucero, ni a ninguna cosa rara, no, olvídenlo. Me iba a mi casa, yo descanso en mi casa, en Calafate, otros son más suertudos que yo y se van cada tanto de vacaciones. Pero bueno, yo no, yo me iba a ir a pasar esa semanita descansando en Calafate, que es mi lugar en el mundo, y entonces Amado me había pedido permiso para ver si también... «Sí -le digo yo- puede ser esa semanita...». Así que, ayer lo llamé para decirle: «Querido, no te podés ir a ninguna parte, te tenés que quedar acá porque yo me tengo que internar». Así que, bueno, nada, me tomaré -en otro momento- un descanso en Calafate.
Vamos a seguir con la misma fuerza de siempre, todos los funcionarios que pensaban irse se van a tener que quedar, ésa es la mala noticia que tenía que darles, porque me habían pedido muchos la primera semana y como se queda el vicepresidente, en solidaridad y, además, por cuestión de responsabilidad también quedarse aquí, total, sábado y domingo se pueden hacer una escapadita a alguna playita, a algún lado. No tengo inconvenientes durante el fin de semana, pero me parece que tenemos que estar al frente como siempre lo hemos hecho, además, haciéndonos cargo de todo: de lo que nos correspondía y de lo que no nos correspondía también, sin echarle las culpas a nadie, ni ponernos en víctimas de nadie porque a la gente no le interesa que le contemos los problemas, sino que se los resolvamos.
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