30 de enero 2009 - 00:00

Brown se hunde en el descrédito

Londres - En otoño (boreal) presumía de haber salvado el mundo. Hoy se escurre de nuevo en los sondeos rumbo a lo que se antoja su final político.El primer ministro británico, Gordon Brown, ha arrancado 2009 renqueante y dubitativo, abofeteado por el aumento del desempleo y por los primeros indicios de recesión, que se adivina extensa y profunda en el Reino Unido.
Dan fe del final de la efímera resurrección política de Brown sendas encuestas que han publicado estos días dos diarios de izquierda: The Guardian y The Independent. Uno coloca al primer ministro a 12 puntos de los conservadores. El segundo, a 15 puntos y por primera vez desde agosto por debajo del 30%.
El ocaso del premier se ha tejido con los mismos mimbres que su inesperado repunte otoñal: los referidos a la gestión de la crisis económica del Reino Unido. En octubre resurgió porque la opinión pública vio súbitamente en él un capitán avezado. Alguien al que confiar el timón en tiempo de zozobra. Fue un espejismo acentuado por la bisoñez de los dirigentes conservadores y por el propio historial de Brown, que hasta hace poco se permitía la arrogancia de definirse como el ministro de Economía más exitoso de la historia reciente del Reino Unido.
Efímero
El derrumbe de los bancos proporcionó su momento de gloria al primer ministro, que diseñó un plan de rescate que evitó in extremis el desplome de algunas entidades y fue imitado al pie de la letra por otros países europeos. Un golpe de mano que lo puso muy cerca de los conservadores -nunca por delante- e hizo que acariciara la idea de adelantar la convocatoria de elecciones para esta primavera (boreal).
Hoy los vítores de entonces se han tornado en reproches. En primer lugar, por la naturaleza bifronte del rescate bancario, que ha apuntalado la supervivencia de las entidades, pero que aún no ha logrado que éstas abran el grifo del crédito a las empresas. En segundo lugar, porque la crisis empieza a extenderse como una apisonadora por la economía real amenazando los empleos y la prosperidad de millones de ciudadanos.
El Reino Unido acaba de entrar en recesión. Y no de cualquier manera sino a lo grande: con el mayor desplome en la producción desde 1980. El desempleo roza los dos millones de personas, el Gobierno se endeuda hasta lo inimaginable y la libra sigue en caída libre, incapaz de aguantar el paso del euro y del dólar.
Así las cosas, no parece que a Brown le queden muchas más opciones que ir a las urnas en la primavera (boreal) de 2010. Si para entonces no mejoran mucho las cosas, los comicios serán una especie de plebiscito sobre la recesión y a Brown -ministro de Economía durante diez años y primer ministro desde 2007- no parece que le quede ningún parapeto para esconderse.

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