25 de octubre 2013 - 00:00

Brujas: plácido paseo por los canales de la Venecia del Norte

El tour recorre lo mejor de los canales de Brujas. Una vez en tierra, hay que recorrer el fantástico campanario, el mercado de Hallen y realizar paseos en carruajes típicos.
El tour recorre lo mejor de los canales de Brujas. Una vez en tierra, hay que recorrer el fantástico campanario, el mercado de Hallen y realizar paseos en carruajes típicos.
La Venecia del Norte es el apodo coloquial que se ha ganado la pintoresca ciudad de Brujas, uno de los sitios más visitados en Bélgica, ya que se trata de una obra de arte hecha ciudad que puede disfrutarse en poco tiempo caminando y, obviamente, navegando en torno a un casco histórico hecho a pura piedra, de más de diez siglos de historia, que ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO trece años atrás.

Aun así, Brujas tiene diferencias con su par italiana. La ciudad belga es mucho más pequeña y no se encuentra sobre islas; de hecho, se encuentra mucho más lejos de la costa que Venecia, una posición que de todos modos no evitó que la pequeña urbe sufriera el azote de las aguas que llegaban desde el Mar del Norte. Fue justamente por esta razón que los primeros pobladores desarrollaron, a partir del siglo XI, sistemas de canales y puentes que finalmente se transformaron en una de las principales marcas de identidad de la ciudad. De hecho el nombre Brujas deriva de lenguas escandinavas que hablaban de "bryggia" para mencionar puentes, muelles o atracaderos; así como también "brug" significa puente en idioma flamenco.

Una vez en la Edad Media, Brujas se transformó en uno de los puntos comerciales más importantes de la región y su estructura de canales y puentes fue adaptada para permitir el paso de grandes buques de ese entonces. La mayoría de los canales rodean o atraviesan Brujas, en tanto que otros conducen hasta Gante. La cultura de la navegación sigue siendo fuerte en esta ciudad de aspecto medieval en la cual el automóvil es más bien un estorbo.

por el agua

Brujas es una ciudad que muchos turistas visitan de paso entre Ámsterdam y París, disfrutando de una tarde o una jornada completa aprovechando la comodidad del tren que une todas estas ciudades. Es muy recomendable iniciar la visita a la ciudad belga haciendo alguno de los tours por barco que parten de un puñado de embarcaderos cercanos al centro. Antiguo hospital San Juan, Bruggemuseum Gruuthuse, Wollestraat y Huidevettersplein son punto de partida para paseos embarcados de aproximadamente 45 minutos de duración, a precios inferiores a los 10 euros.

Entre los canales que pueden conocerse en Brujas figuran el Groenerei-Steenhouwersdijk, que cruza los puentes de piedra más antiguos de la ciudad; el canal Augustijnenrei, que también atraviesa puentes como Augustijnen y Spaanse Loskaai; el canal Djiver, que tiene en sus orillas los museos Groeninge y Gruuthuse; y el canal Rozenhoedkaai desde el cual se pueden observar los edificios del Burg y Huidenvettersplein.

Uno de los rincones más lindos es el Groenerei, la Orilla Verde, que fue pintado por muchos de los artistas locales. Se ubica frente al Palacio del Franc, y abarca los puentes Johanele y del Caballo. A su vez, un paseo romántico lleva por el canal Dijver, bajo tilos, con el Puente de Gruuthuse y, luego, la Iglesia de Nuestra Señora de fondo.

Casco histórico

Lo ideal es combinar los tours por agua con caminatas guiadas o autoguiadas. El Heritage Walk es el recorrido por el cual se conoce la historia de Brujas a través de carteles informativos en los lugares clave.

Un sitio ineludible en Brujas es la Plaza Mayor, donde se encuentran el Campanario y el Mercado Cubierto de Hallen.

El Campanario es la torre más famosa de la ciudad, con impactantes 83 metros de altura y un carillón de 47 campanas que suena cada cuarto de hora. Subiendo los 366 escalones que llevan a la cima se obtiene una hermosa postal de Brujas. La actual estructura del Campanario data de 1483, cuando comenzó a construirse.

La Plaza Burg es otro de los sitios que merecen ser conocidos. Se trata de la fortaleza que contuvo a la ciudad merced a una muralla que llegó a abarcar una hectárea.

A la plaza Burg la rodean edificios históricos como el Ayuntamiento y la Basílica de la Santa-Sangre. Vale la pena ingresar al Ayuntamiento, de estilo gótico-florido, que data de 1376 y hoy contiene salas con obras de arte gótico y documentos históricos del nacimiento de los Países Bajos.

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