29 de octubre 2009 - 00:00

Brutal golpe de talibanes contra la ONU en Afganistán

Kabul - Al menos ocho personas, entre ellas cinco empleados extranjeros de la ONU y dos policías, murieron ayer en Kabul en un ataque reivindicado por los talibanes como la «primera etapa» de su campaña contra la segunda vuelta de la elección presidencial afgana.

El ataque, perpetrado por suicidas disfrazados de policías, según el Ministerio de Defensa, concluyó a las 8.30 hora local, después de tres horas de balacera y de explosiones, y tras la muerte de los tres asaltantes.

Víctimas

En el ataque contra la residencia donde habitaban empleados de Naciones Unidas, al menos cinco empleados extranjeros murieron, y otros nueve funcionarios de la ONU resultaron heridos, algunos de ellos de gravedad, declaró un portavoz de la organización en Kabul, Adrian Edwards.

Edwards dio antes un balance de seis empleados extranjeros muertos. Pero «se necesitan exámenes forenses para confirmar la identidad» de una sexta víctima que podría ser otro funcionario de la ONU, según precisó.

El portavoz no pudo informar de la nacionalidad de las víctimas. La embajada de Washington dijo que un estadounidense figura entre los muertos.

Además, dos policías fueron muertos, indicó la Policía de Kabul.

«Los tres suicidas murieron durante la operación de la policía», indicó el Ministerio del Interior.

El presidente afgano, Hamid Karzai, ordenó que se disponga una «seguridad reforzada» para las organizaciones internacionales en Kabul, calificando al ataque de «odioso» e «inhumano».

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, condenó el «despreciable y brutal» ataque, pero dijo que las Naciones Unidas permanecerán comprometidas con Afganistán. «Las Naciones Unidas siguen decididas a continuar el trabajo que realizan en el país», dijo. A la condena se sumaron la Unión Europea y la OTAN.

La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, de visita en Pakistán, condenó el ataque suicida calificándolo de «cobarde» (ver aparte).

«Primera etapa»

Los talibanes reivindicaron el atentado indicando que se trataba de una «primera etapa» en su campaña de desestabilización de la elección presidencial, cuya segunda vuelta está prevista el 7 de noviembre.

El golpe es el sexto en dos meses en Kabul, en una de las zonas más protegidas de Afganistán, y pone en evidencia la incapacidad de las fuerzas afganas e internacionales para garantizar la seguridad de la población y sobre todo de los electores en el próximo comicio, lo que hace temer un elevado índice de abstención.

Agencia AFP

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