14 de enero 2011 - 00:00

Buen catálogo veraniego del Recoleta

Curada por Eduardo Stupía, la atractiva muestra «Abstracción Contaminada-Un Ensayo Grupal» reúne obras de Liliana Fleurquin, Alberto Méndez, Elena Nievas y Jorge Sarsale.
Curada por Eduardo Stupía, la atractiva muestra «Abstracción Contaminada-Un Ensayo Grupal» reúne obras de Liliana Fleurquin, Alberto Méndez, Elena Nievas y Jorge Sarsale.
Entre las propuestas artísticas para este verano, el Centro Cultural Recoleta ofrece un interesante recorrido. Comenzando por la Sala C, «Abstracción Contaminada- Un Ensayo Grupal», reúne cuatro artistas que difieren en sus poéticas, se han reunido azarosamente y eligieron el blanco y negro para expresarse. Un montaje excelente permite que las obras se revelen como un continuum de formas que, sin embargo , preservan la identidad de sus creadores.

Liliana Fleurquin (Buenos Aires, 1953), con mínimos toques y veladuras a manera de aguadas, con trazos gestuales y ciertas formas geométricas logra quebrar y fragmentar el «paisaje».

Alberto Méndez (Buenos aires, 1966) utiliza letras y formas correspondientes a plantillas de arquitectura. Su obra, según Luis Felipe Noé, está originada en el automatismo. Enmarañadas, abigarradas, esquemáticas, casi no deja espacios libres, el denso negro se impone, no es aquí «la nada sin posibilidades» como lo describió Kandinsky.

En varias oportunidades vimos la delicada obra de Elena Nievas (Buenos Aires, 1967) en la que el blanco domina y hasta enceguece. Otra vez Kandinsky: «en el blanco se han desvanecido todos los colores, es un gran silencio pero lleno de posibilidades». Arboles, ramas, follaje, fragmentos de ellos recorren la tela. Si se entrecierran los ojos, se percibe el paisaje total, pero el espacio vacío, el blanco de la tela, lo fagocita.

Jorge Sarsale (Buenos Aires, 1952) trabaja con papeles que han pasado por una máquina trituradora. Un trabajo de pegado obsesivo que da como resultado gran densidad y espesura, una relación equilibrada y ritmos de dramática resonancia.

Una muestra alejada de la «particular coyuntura actual de festiva hipervisualidad», expresión que el curador Eduardo Stupía utiliza en el texto introductorio del catálogo.

Clausura el 20 de febrero.

Hernán Dompé, Jorge Gamarra, María Juana Heras Velazco, Susana Lescano, Pablo Dompé, Claudio Gómez, Ana Lizaso, Raúl Fernández Olivi, Juan Lecuona, Fabiana Díaz, Cristina Tomsig, Nadia Guthman, Gustavo López Armentía
, todos artistas de vasta trayectoria fueron convocados por la Fundación Villacero (México), radicada en Monterrey, que desde 2005 promueve a artistas que trabajan este duro metal. Todos los años organiza una muestra privada en el marco del Congreso mundial del Acero y la presenta con el correspondiente catálogo en una institución prestigiosa. Obras de mucho nivel en un material que cada uno de estos artistas transformó con gran desafío. Quizás demasiadas obras, algunas muy grandes, para un espacio reducido como el de la sala J .

Clausura el 20 de Enero.

Llama la atención el proyecto «Post Modern Immigrant- Lost & Found» del senegalés Oumar Mbengue Atakosso, artista visual, escenógrafo, curador que vive y trabaja en Ámsterdam. El espacio de la Sala 11 está tapizado en tela de trapo de piso y el piso cubierto por triángulos rojos como los que se colocan en el pavimento cuando un auto tiene un desperfecto. Una rara sensación de asfixia, quizás como la del inmigrante cuando se desplaza, lo que pierde o gane en su encuentro con el destino, en su caso, el encuentro con Occidente.

Según Atakosso, el inmigrante encuentra una nueva identidad basada en las cambiantes condiciones de vida. La dignidad y el auto respeto juegan un papel clave en este proceso. En una pared se encuentran fetiches africanos que se llaman Gris- Gris. Protegen al portador contra el mal y también pueden traer suerte. Se trata de una pequeña bolsa de tela precaria en cuyo interior hay hierbas, aceites, piedras, huesos, pelo, uñas, un texto en caracteres árabes y otros artículos personales.

Una frase de Hanna Arendt de 1943 debe haberlo conmovido ya que la eligió como introducción a su proyecto: «los inmigrantes que se trasladan de país a país, representan la vanguardia de sus pueblos».

Hasta el 30 de enero.

«Paraísos 2010»
son en realidad apocalípticos y la imagen de la hecatombe. Hay citas al Renacimiento y al Barroco de carácter grotesco. El agua es fundamental en la iconografía de Diego Fontanet, túneles inundados en los que apenas se percibe alguna salida. En esta muestra, los seres humanos nadan a la deriva, algunos son arrojados por unas cataratas, otros encuentran a Cristo sobre unas rocas, quizás una metáfora de que no todo está perdido. Una crítica a este mundo sin certezas en una clave que, por momentos, roza el humor y hasta la ternura a través de una figuración bien definida.

Clausura el 30 de enero.

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