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Buena cantante, sin límite de géneros

Revelación en los festivales de Jesús María y Cosquín en los años 90, Marilí Machado grabó y recorrió muchos escenarios como la voz de los maestros tangueros Orlando Trípodi, Alberto Di Paulo, Osvaldo Montes, Aníbal Arias y Juanjo Domínguez. Fue parte de la compañía «Forever tango», con base en los Estados Unidos. Abordó por igual el folklore y las músicas rioplatenses. Y su ya numerosa discografía -»Contraluz» es su décimo trabajo- la muestra pasando del tango tradicional a Eladia Blázquez y de la canción latinoamericana a Carlos Gardel.
De algún modo, este disco, que presentará mañana en el teatro Presidente Alvear, la ubica en ese sitio que se está haciendo cada vez más habitual: el de la mezcla de géneros, el de la ruptura de fronteras estrictas, el de «la canción» como único eje. Así, en el disco conviven piezas folklóricas más o menos modernas como «Canción de cuna costera» de Linares Cardozo, «Chaya por Toconás» de Leguizamón y Castilla, «Coplas al agua» de Juan Quintero, con expresiones más latinoamericanistas («Murga argentina» de Juan Carlos Cáceres, «Si tú no bailas conmigo» de Juan Luis Guerra) y composiciones vocales de factura reciente y de estilo menos definido («Canto», «Lágrimas de tierra», «Ayer», «Algún día volverás»), firmadas por su guitarrista Emiliano Robles, a veces en colaboración con la propia Machado.
Una voz prolija y expresiva y un conjunto instrumental básicamente dirigido y arreglado por Robles y Max Cremona son los elementos salientes de este valioso CD.
R.S.


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