9 de octubre 2009 - 00:00

Buenos Aires, ícono del turismo GLBT

A diferencia del turismo heterosexual, el segmento consumidor GLBT (Gay, Lesbian, Bisexual & Transgender) parece no sentir el efecto devastador de la crisis y hoy representa una gran oportunidad de crecimiento para agencias de viajes, operadores mayoristas, funcionarios y demás involucrados en el área. Mientras tanto, la Ciudad de Buenos Aires continúa consolidándose entre las grandes capitales gay-friendly.

Buenos Aires, ícono del turismo GLBT
Hoy es común oír hablar de turismo gay-lésbico en Le Marais, en París; en el Soho; en Londres, en la afamada The pink pound o La libra rosa; o el Gayxample, en Barcelona. Pero los clásicos siguen siendo la española Ibiza, la griega Mikonos y la australiana Sydney, considerada la meca del segmento en la actualidad. Pero así como Estados Unidos tiene el barrio Castro, en San Francisco; The West Village, en Nueva York; Fort Lauderdale, en Florida, o algunos países tienen su punto fuerte en las ciudades capitales, como sucede -además de las mencionadas anteriormente- con Madrid, con su barrio Chueca; Bogotá (Colombia), con Chapinero Alto, conocido coloquialmente como Gay Hill; Praga (República Checa) o Budapest (Hungría); América Latina tiene en Buenos Aires un destino cada vez más reconocido y codiciado en el mundo por sus características de Ciudad Gay-Friendly, incluso por encima de otro grande de la región: Río de Janeiro.

Seguramente mucho tuvo que ver la promulgación de la ley de unión civil en 2002, que provocó una mayor aceptación en la sociedad y a la vez le dio exposición mediática internacional. Aunque «aún hay un largo camino por transitar», según sostiene Pablo de Luca, uno de los directores de G-Maps360 (el otro es Gustavo Noguera) la guía gay del circuito porteño que incluye mapa de la Ciudad, información actualizada, tendencias, circuitos, movidas, diseño y entretenimiento.

Target atractivo


Los extranjeros gays que visitan la Argentina tienen rasgos puntuales que los convierten en un target muy atractivo para la industria turística local: son pasajeros frecuentes, buscan y se mueven en un alto nivel económico, social y/o cultural, no suelen medirse en gastos porque eligen calidad y son, por ello, esencialmente exigentes. El promedio de edad está entre 30 y 50 años y, en su mayoría, proviene de Europa (en especial, de Alemania, España e Italia) y de los Estados Unidos.

«A diferencia de otras ciudades, Capital Federal ofrece una amplia oferta las 24 horas. Durante el día, las posibilidades están en descubrir la Ciudad misma. Por la noche, la movida fuerte es de miércoles a domingo en bares, discotecas, restoranes y hoteles de diseño», señala Noguera.

Sin duda, las cifras evidencian el gran potencial de compra de un sector que, por lo general, no tiene que solventar los gastos de los hijos, y tiende a tener una marcada preocupación por su imagen personal (habitual uso de spa, gimnasios, clubes, etcétera). De Luca afirma: «Tienen mayor disponibilidad de dinero para gastar en esparcimiento, entretenimientos, cultura, viajes. Les gusta conocer y se toman dos o tres vacaciones al año. Por eso, hoy en la mayoría de los países de Occidente se busca captar ese mercado».



- Del otro lado del charco

El fenómeno no tardó en expandirse a otros países latinoamericanos que, a diferencia de Brasil y la Argentina (México tiene lo suyo), poseen poca tradición. Un ejemplo claro es Uruguay, que ya tiene su propia guía con el correspondiente circuito y hace poco fue sede de un evento llamado «Uruguay, destino friendly, taller rioplatense de empresas y emprendedores orientados al segmento GLBT». Buenos Aires también tuvo su «Gnetwork360, segundo encuentro internacional de empresas y emprendedores orientados al segmento». El evento reunió a más de 250 líderes de empresas. Entre los disertantes se destacaron representantes de las más importantes organizaciones internacionales.

Lo más destacado: el anuncio de la creación de la Cámara de Comercio Gay Lésbica Argentina (CCGLAR).

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