Buitres: enojo de Massa y dudas del PJ pudieron voltear el pacto

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• EL EFECTO DE LAS PALABRAS Y LA TÁCTICA DE MACRI.
• EL FALLO EXTERNO Y LA INTERNA FRÍA DE CAMBIEMOS.
• INTERLOCUCIONES.

Del #PatriaoBuitre, con toques chauvinistas, de los ultra K al #buitresohiperinflación que patentó Mauricio Macri. Entre esos dos lemas extremos zigagueó el pulso del panperonismo sobre el expediente holdouts a lo largo de las últimas 96 horas.

Las palabras en TV del Presidente, con una chicana "de café contra Sergio Massa, el principal dador de quórum en la Cámara baja, y la táctica comunicacional de plantear "a todo o nada" el pacto con los buitres, tuvieron un efecto nocivo en el PJ. En paralelo, el fallo judicial de la Cámara de Apelaciones sobre la resolución de Thomas Griesa sembró lo que faltaba: dudas técnicas sobre un acuerdo que, con fórceps, el peronismo lograba administrar desde lo político.

Ayer, en el Frente Renovador hubo una especie de operativo "clamor" para que Sergio Massa, cacique opositor que se convirtió en el principal socio legislativo de Cambiemos, se deje llevar por el enojo luego del destrato al que lo sometió Macri en una entrevista por TV donde lo acusó de buscar "la ventajita del corto plazo".

El tigrense recibió la solidaridad, interesada, de legisladores de la UCR por la inoportuna frase presidencial sobre los modos de Massa, sobre todo en las horas previas al tratamiento de un proyecto que el propio Macri plantea como imprescindible. En el FR primó, al final, una tesis de shock planteada por Graciela Camaño: bajar al recinto, dar quórum y discutir para dejar de orbitar, con los costos que eso puede implicar, seguir dando vueltas sobre un tema espinoso.

Espadeos

La UCR está en un duelo silencioso con el PRO en Diputados. Mario Negri espadea con Nicolás Massot en lo que parece una pelea desigual por ver quién expresa, con línea más directa, lo que quiere la Casa Rosada. El radicalismo bracea para tratar de convertirse en un interlocutor del peronismo sin brújula: la frase más repetida de los caciques del PJ es que, salvo Emilio Monzó, no tienen con quien hablar -y entenderse- en el PRO. Eso explica el progresivo peregrinar de senadores hacia la Cámara baja porque, más allá de relaciones cordiales, no asumen como emisaria a Gabriela Michetti y perciben a Federico Pinedo sin la llegada que imaginaban a Olivos.

El voluntarismo de muchos peronistas, desde Miguel Ángel Pichetto a los díscolos que encabeza Diego Bossio y los gobernadores que mandan a sus diputados a votar el acuerdo, tropieza con la falta de un enlace claro y se agudizó cuando, con las horas, apareció un factor no contemplado: el fallo de la Cámara de Apelaciones de Nueva York, que no hizo más que aumentar las dudas.

Desinformación

Días atrás, un economista fue convocado a una charla con legisladores para explicarles la cuestión buitre. El invitado salió impactado por la falta de información técnica sobre el tema. Tras el informe, los legisladores parecieron entender la dimensión del acuerdo y de lo que implica votar el proyecto de Macri. "Después aparece alguno y por votar a favor, te mete un juicio por traición a la patria", exageraron en el Congreso.

La síntesis de esa situación fue el reclamo de que aquellos legisladores que manifestaron abiertamente su predisposición para "facilitar" el acuerdo con los buitres empezaron a sentir el fin de semana que además de la cuestión política, el PRO no acierta en darles elementos técnicos para que, desde el lugar de oposición, justifiquen su respaldo. Fue en ese contexto que José Luis Gioja, vice de la Cámara, salió a reclamar que el Gobierno suspenda la sesión de hoy hasta nuevo aviso y pidió que se desguace el proyecto de Macri que, en un solo texto, pone la derogación de la ley cerrojo y de pago soberano y valida el acuerdo.

"Néstor negoció y se hizo cargo de la negociación. Macri debería hacer lo mismo: hacerse cargo de lo que acuerda. Nosotros le damos las herramientas pero que la responsabilidad sea de él", avisó Gioja, que buscó un punto intermedio entre el "colaboracionismo" del bloque Justicialista de Bossio y Oscar Romero y la postura negativa, innegociable, del bloque FpV que comanda Héctor Recalde .

El efecto contagio del tema buitres, cuya sesión de Diputados ayer peligró aunque luego se confirmó con el OK de Massa, repercutió en el Senado, donde se habló de suspender todas las reuniones y empezó a expandir su negatividad a otros asuntos. El dictamen sobre la designación de Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz como cortesanos quedó, en medio del tumulto y las dudas, en stand by.

El acuerdo del PJ está firme y no hay objeciones mayores, pero cuando se comenzó a esperar el expediente del acuerdo con los buitres, el resto de los asuntos quedaron congelados. "Está todo bien, pero mejor lo hacemos la semana que viene", le dijo Rodolfo Urtubey, que preside la Comisión de Acuerdos, a un ansioso que le preguntó cuándo emitirían el visto bueno sobre los nuevos jueces. Anoche, cuando empezó a destrabarse la sesión de Diputados, de a poco parecía que se volvió todo nuevamente previsible.

Pablo Ibáñez

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