"(Los holdouts) están petrificados de que los bonistas reestructurados puedan pedir aceleración", dijo a IFR un inversor cercano a las negociaciones. "Eso los dejaría en posición de no ganar nada. Pero al mismo tiempo este es un fondo cuyo mandato es litigar agresivamente y asegurar un pago cercano al pleno para todos sus reclamos", acotó. En tanto, los bancos que comprarían la deuda buscan garantías de que el país honrará en pleno los bonos el próximo año, cuando expira la llamada cláusula RUFO que impide a la Argentina ofrecer a los holdouts un mejor acuerdo que a los bonistas reestructurados. Sin embargo, una garantía explícita del pago total por los bonos de los acreedores en holdout podría ser definida como una violación de la cláusula. "Los bancos no han recibido hasta ahora garantías del Gobierno de que podrían obtener mejores términos que los ofrecidos en las reestructuraciones de 2005 y 2010 una vez que expire la cláusula RUFO", dijo a IFR un inversor. "Tal garantía sería requerida por los bancos para completar un acuerdo" con los holdouts.
A 80 centavos por dólar, los bancos desembolsarían cerca de 1.320 millones de dólares, donde cierto porcentaje sería retenido por los holdouts. Con el pago de intereses vencidos, la cantidad de dinero que la Argentina debería pagar por los bonos en holdout sería cercana a 1.750 millones de dólares.
| Agencia Reuters |

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