Buitres sobre líderes

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Tan claro -y aislado- es lo que pudo actuar como corrosivo para el último trago de febrero en el Merval, que no hay que hallar explicaciones fuera de nuestro contexto. Si bien no se está en posesión de fallos definitivos, sobre el caso de los bonos en Nueva York la serie de declaraciones en torno de ello, más ciertas señales que se desprendieron de los interrogatorios, fueron las capaces de horadar al mercado local y que provenía de un repunte del 1,3%, en la rueda anterior. Todo cambio de dirección, yéndose de cabeza hacia un "valle" accionario y que arrojó un perjuicio final de casi el 2,4%, sobre el plantel de las acciones de mayor liquidez (y mayor posibilidad de salida veloz). En términos menos pronunciados, se visualizó una figura de "corrida" de grado "E", porque básicamente no se concretó con volumen en ascenso y, a la inversa, hubo contracción del mismo. Sólo queda, para imaginarlo, a qué nivel de caída hubiera llegado el Merval si es que la oferta aumentaba en buena medida sus ventas. Obsérvese que apenas con $ 35 millones en efectivo las líderes cayeron de tres a cuatro por ciento en varios casos. Sensación de mercado casi sin contrapartida, todo cayendo en un vacío y los precios resultando la única muralla para realizar el ajuste. Solamente "16" alzas, por "30" bajas (otro dato, los escasos papeles que pudieron registrar aperturas). Febrero ya venía a lo largo de sus semanas, siendo un período muy hostil para el Merval. La última rueda fue una muestra sintética de ello, mientras en el exterior nada parecido sucedió: todo muy autóctono. El mes con el derrape del día final, el Merval acusó pérdida de más del 11%, el Bovespa orilló baja del 4% y el Dow Jones salió como siempre caminando sobre las aguas con beneficio mensual del 1,4%. La Bolsa, castigada.

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