23 de enero 2012 - 00:00

Buque encallado por baja del río obstruye puerto cerealero

Un buque de bandera liberiana encalló en el río Paraná y obstruye desde hace poco menos de una semana las operaciones en el principal puerto cerealero del país.
Un buque de bandera liberiana encalló en el río Paraná y obstruye desde hace poco menos de una semana las operaciones en el principal puerto cerealero del país.
Con cuatro remolcadores se estimaba que ayer podría lograrse la remoción de un buque de bandera liberiana encallado en el río Paraná, cerca de Arroyo Seco, que obstruye la navegación en el canal. Solamente pueden transitar naves de pequeño porte, por lo que se ha paralizado la actividad de los puertos de cerealeros.

El buque de bandera liberiana Aristeas-P, que encalló el martes en el Paraná, en un tramo cercano a Arroyo Seco y Fighiera, continuaba anoche varado en la zona. A última hora se sumó una cuarta embarcación remolcadora para intentar terminar de mover la nave -era necesario a pesar de que ayer pudo avanzarse bastante en el difícil trabajo- para que deje de interrumpir el paso de los grandes barcos mercantes que no pueden salir ni llegar a la mayoría de las 25 terminales portuarias de la región, señala el diario santafesino El Ciudadano.

Tendencia

Fuentes de la Prefectura Naval estimaron que la situación podía resolverse a última hora de ayer. En tanto, la altura del río se situó el sábado en 1,74 metro y con una tendencia a descender 15 centímetros más en la semana entrante, por lo que el trajinar de los graneleros que en esta época surcan el Paraná en busca de la cosecha podría comenzar a complicarse.

Desde la Prefectura señalaron que era inminente la llegada de un cuarto barco para intentar remover el Aristeas P, que tiene bandera de Liberia, mide unos 189 metros de largo y 28 de ancho y está cargado hasta el tope. La embarcación había zarpado desde la Terminal de Puerto General San Martín con cereal. Pero el viaje se interrumpió a poco de comenzar: la nave quedó varada a la altura de la localidad de Fighiera, en el kilómetro 390 del Paraná, luego de encallar en uno de los laterales del canal, presentes por la marcada bajante del nivel de agua del río en los últimos días.

El infortunio comenzó a traer algunas consecuencias económicas al afectar el comercio fluvial de la región. Es que la nave obstruye casi en su totalidad la circulación en la hidrovía y por eso se frenaron las operaciones portuarias graneleras en la zona. Al mismo tiempo, algunas de esas terminales también debieron anunciar la suspensión en el otorgamiento de cupos para la recepción de maíz y trigo con destino a embarque.

«Ayer lo corrieron bastante, pero se necesita una nave más. Con tres no alcanzó, pero ya los mercantes más chicos podían llegar a pasar. Yo creo que hoy (por ayer) el barco africano ya va a dejar de obstruir el paso totalmente», explicaron desde Prefectura.

Los trabajos de los remolcadores seguían anoche y no tenían previsto frenarse hasta resolver la cuestión. Consultado sobre las pérdidas económicas por el bloqueo, el presidente del directorio del Ente Administrador del Puerto de Rosario (Enapro), Ángel Elías, sostuvo que es «difícil» estimar cálculos globales de las mermas de las 25 terminales de la región.

Alto costo

Por su lado, Edgardo Arrieta, el máximo referente en la ciudad del sindicato de Dragado y Balizamiento, sostuvo que no es poco el costo diario de tener «parados los puertos». «Son miles de dólares esperando. Hay líneas de containers que tienen fecha programada y no pueden cumplir su rutina», explicó.

En tanto, las miradas están puestas para las próximas horas en la altura del Paraná. Es que la bajante podría seguir complicando la situación de la actividad portuaria comercial. Desde Prefectura informaron que el nivel del río era ayer de 1,75 metro, y con tendencia a descender 15 centímetros más en esta semana. Lo único que podría remediar la bajante -además de las lluvias en las nacientes y en la cuenca- es una fuerte sudestada en la zona, algo que el pronóstico no da como probabilidad en los próximos días.

En ese escenario, el gremialista Arrieta admitió que «hay preocupación por la perspectiva de la situación». Igualmente, y a pesar de los pronósticos, agregó que hay esperanza que la baja en el nivel de agua del Paraná empiece a revertirse a fines de enero. «Además, la lluvia prevista puede ayudar», se esperanzó.

Dejá tu comentario