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Buscan a Julio López cerca de la Vucetich
Julio López
En su versión, que fue entregada a las autoridades judiciales en un sobre lacrado por el Gobierno bonaerense, el testigo dijo haberse enterado de que López había sido secuestrado dos veces: la primera por unas horas, sin que la víctima lo hubiese reportado, y la segunda cuando el caso tomó trascendencia nacional, dos semanas después, en septiembre de 2006. Y apuntó contra policías bonaerenses.
El testimonio fue considerado verosímil por las autoridades provinciales. Se trata de un policía o de una persona que conoce de cerca la fuerza bonaerense. El ministro de Seguridad provincial, Ricardo Casal, le dio más entidad a la versión al ofrecer una conferencia de prensa para dar algunos detalles de la novedad.
El testigo había sido puesto a disposición de las autoridades ayer por el abogado Alejandro Sánchez Kalbermatten. El letrado le dijo a este diario que la persona se acercó por intermedio de un cliente a decirle que conocía el paradero de López desde hacía dos meses, y que temía por su vida. Y que también estaba interesado en cobrar la recompensa de 1,5 millón de pesos ofrecida por el Gobierno bonaerense a cambio de datos conducentes para dar con el albañil.
El testimonio incluyó datos como que López había sido advertido para que se abstuviera de declarar, cuando fue secuestrado por primera vez, y luego ejecutado en el segundo rapto. Y que había sido enterrado en el parque Pereyra Iraola con sus ropas puestas.
López desapareció hace cuatro años y medio, poco después de haber testificado en un juicio contra el represor Miguel Etchecolatz, exdirector de Investigaciones de la Policía Bonaerense durante la última dictadura.
Relato
Sánchez Kalbermatten, que entre otros clientes defiende a Gabriel Brito, uno de los empresarios sospechosos en la causa por la denominada «mafia de los medicamentos», contó que el testigo se presentó en su estudio ayer para confiarle la información que dijo tener. «Me dijo que hacía 60 días se había enterado de dónde estaba enterrado López y que no podía dormir porque tenía miedo de que lo mataran», agregó. Se presume que el testigo recogió el dato de un policía bonaerense al parecer implicado en el hecho y que temía una represalia si daba a conocer la información.
El abogado resolvió hacerle saber la novedad a las autoridades provinciales. Primero se puso en contacto con el vocero de la cartera de Seguridad, Alberto Meza, quien a su vez se lo transmitió al ministro Casal. Una vez tomado como verosímil el testimonio, éste resolvió abrir el protocolo para los testigos de identidad reservada. El procedimiento incluye la toma de la declaración, y su entrega en un sobre cerrado a la autoridad judicial. El testimonio recayó en el fiscal federal de La Plata Hernán Schapiro, que interviene en la causa junto al juez Manuel Blanco.
Casal estuvo reunido con Rubén López, hijo del albañil desaparecido, quien siguió de cerca la búsqueda iniciada ayer a la tarde por efectivos de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), la Policía Federal y el Equipo de Antropología Forense. La elección de las fuerzas de seguridad para el operativo reforzó la idea de que el testimonio apuntó a efectivos de la Bonaerense. El hijo de López pidió resguardo de la zona de búsqueda y una nueva citación al testigo reservado.
«Ojalá sea el principio del final, siempre tenemos la esperanza de saber qué fue lo que pasó», dijo Rubén López, y agregó: «Lamentablemente parecería que no es la mejor noticia».


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