15 de abril 2009 - 00:00

Buscan que Brasil comparta planta estatizada

Nilda Garré
Nilda Garré
Los ministros de Defensa de Brasil y de la Argentina trabajan contra reloj para que la ex Área Material Córdoba se transforme en un polo complementario de la fabricación de aeropartes de productos de Embraer. Nilda Garré, acompañada de Mirta Iriondo, segunda del subsecretario de Logística, Gustavo Sibilla, viajó a Río de Janeiro para participar de la séptima edición de la feria Latin America Aero & Defense (LAED). La exposición de material bélico internacional fue inaugurada por el ministro Nelson Jobim y en la tarde de ayer la visitó el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva.
Los responsables de la defensa de los dos países cruzaron datos sobre la marcha de la negociación, que vincula la compra (como ya informó este diario) de 20 aviones de pasajeros EMB-190 a Embraer para Aerolíneas Argentinas y la incorporación de los talleres de la ex fábrica militar de aviones de Córdoba a la línea de producción de partes estructurales de esas aeronaves. La jefa castrense, que fue acompañada también por dos uniformados: el contraalmirante Antonio Torres y el comodoro Jorge Ierache, ya firmó un acuerdo de confidencialidad con la empresa brasileña.
En el último viaje oficial de Cristina de Kirchner a Brasil, el ministro Julio De Vido le ofreció a Lula la capacidad instalada ociosa de la ex Área Material Córdoba. Antes, el Gobierno había decidido terminar el contrato de concesión otorgado a la norteamericana Lockheed Martin SA y recomprar el paquete accionario. Los colaboradores de Garré, por línea separada, tentaron a Embraer con la fabricación de repuestos para el avión de pasajeros E-170 en la planta cordobesa. La aspiración de Kirchner es involucrarse en el plan industrial de Embraer con el propósito de acelerar la operación comercial con los aviones que necesitan Aerolíneas Argentinas y Austral.
La Casa Rosada envió al Congreso el 17 de marzo pasado el proyecto de ley para que se autorice la opción de compra del paquete accionario de la ex AMC a la concesionaria Lockheed Martin SA. El adelantamiento de las elecciones obstaculizó la necesidad política de contar con esa normativa en simultáneo con la negociación que lleva adelante Planificación Federal por la compra de los 20 aviones de Embraer destinados a Aerolíneas Argentinas.
Hoy los legisladores están sometidos a las urgencias de la campaña y no tratarán la reestatización de la planta cordobesa hasta que haya concluido la elección de junio. El AMC fabrica los aviones IA-63 Pampa que nunca pudieron ser comercializados en el mercado internacional. Además, realiza tareas de ingeniería, mantenimiento, reparación, modernización y fabricación de partes de naves de la Fuerza Aérea. Allí se atienden los Hércules C-130, los Fokker F-27 y F-28, los Pucará, Tucano y hasta los viejos aviones escuela Mentor. Embraer -Empresa Brasileira de Aeronáutica SA- es una fábrica aeronáutica brasileña que produce aviones comerciales, militares y ejecutivos, una de las 5 principales exportadoras de Brasil, y la empresa aerocomercial Nº 3 del mundo, detrás de Boeing y Airbus.
El encuentro en Río de Janeiro impulsado por Jobim pretende convertirse en un espacio de debate sobre el área de defensa en los países de la región, y reunirá a los principales fabricantes del mundo del armamento, aeronaves, vehículos de combate, sensores electrónicos. Entre los 300 expositores procedentes de treinta países se destacan el fabricante de aviones estadounidense Boeing, el brasileño Embraer, el consorcio europeo EADS y el ruso Helicopters. Están presentes los principales desarrolladores de tecnología punta en equipo, sistemas de comunicación, dispositivos de protección, además de simuladores, como la francesa Thales. El programa para las delegaciones oficiales prevé un seminario de defensa, uno de logística militar y otro de desarrollo de proyectos y tecnologías aplicadas a la defensa.
Es la tribuna elegida por Jobim para reinstalar los conceptos del Consejo de Defensa Sudamericano, iniciativa brasileña que anima la integración de las bases industriales de la región con miras a la producción de material bélico latinoamericano. En Brasil, el sector de la defensa logró un impulso decisivo desde que el pasado diciembre Lula lanzó un plan para modernizar las Fuerzas Armadas, alentar la industria bélica nacional y reorganizar los ejércitos, para garantizar la protección de áreas estratégicas como la Amazonia. Cerró un acuerdo millonario con Francia que equipará a Brasil con submarinos convencionales y de propulsión nuclear, cazas Rafale de última generación y blindados.

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