19 de noviembre 2010 - 00:00

Buscan “vender” los cambios a un pueblo receloso

La Habana - El Gobierno cubano lanzó una campaña para promover sus reformas económicas, intentando animar a la población y a los dirigentes con miras a un Congreso del Partido Comunista que deberá aprobar las medidas en abril.

El mensaje que el Gobierno está enviando a través de periódicos, radios y la televisión estatal es que los cambios son necesarios para mejorar la economía y asegurar la continuidad del socialismo una vez que desaparezcan sus líderes históricos.

La discusión de las propuestas de reformas es considerada un gran ejercicio de democracia. «En este proceso, quien decide es el pueblo», dijo en un titular Granma, diario del gobernante Partido Comunista. «La Revolución saldrá fortalecida», señalaba otro titular.

Granma publica desde hace días en su portada pronunciamientos del presidente Raúl Castro sobre la economía, y las páginas interiores incluyen artículos con entusiastas testimonios. La cobertura es similar en la radio y la televisión.

«Este proceso es muy oportuno y muy necesario, porque son tiempos nuevos y en ellos debemos mejorar nuestro modelo económico social», dijo un cubano citado en Juventud Rebelde.

«Vamos a analizar (las propuestas) con la seguridad de que marcarán un momento trascendental para el futuro», señaló otro testimonio.

Los cambios que el Gobierno está promocionando están contenidos en un denso documento de 32 páginas titulado «Proyecto de lineamientos de la política económica y social», revelado la semana pasada por Castro con propuestas para fortalecer la frágil economía cubana. Algunas de las propuestas ya están siendo aplicadas, pero todas deberán ser aprobadas en abril de 2011 en el Congreso del Partido Comunista, el primero desde 1997.

El Congreso, que ha sido postergado varias veces en los últimos años, será precedido por un período de debate público en el cual los cubanos podrán expresar sus opiniones.

«Como ha sucedido en muchas ocasiones anteriores, una vez más, el pueblo será el gran protagonista, una muestra más de nuestra genuina democracia socialista», dijo un militante comunista en Granma.

En medio de la campaña sobre la importancia de los cambios, los líderes cubanos parecieron suavizar ligeramente el tono esta semana, aclarando que se trata sólo de una modernización y no de una reforma del sistema comunista instalado tras la Revolución de 1959 que llevó a Fidel Castro al poder.

«No hay reforma, es una actualización del modelo económico. Nadie piense que vamos a ceder la propiedad, la vamos administrar de otra forma», dijo el ministro de Economía, Marino Murillo.

La declaración sugiere una de las posibles razones por las que el Gobierno está promocionando tantos los cambios: que no todo el mundo está convencido de ellos.

Según versiones, para sacar adelante los cambios, el presidente Castro debió vencer una significativa resistencia dentro del Partido Comunista y aún parece estar tratando de convencer a los dirigentes ideológicamente más puros de que las reformas no implican demasiadas concesiones al capitalismo.

Los cubanos comunes y corrientes también han expresado sentimientos encontrados. Por lo general, apoyan los cambios para mejorar su calidad de vida, pero se preguntan si van a beneficiarse de las reformas.

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