- ámbito
- Edición Impresa
Bush y su dream team, en la árida soledad del no poder
George W. Bush
Todo lo que tocó Bush se convirtió en desastre, o eso parece. El mal presagio persigue al ex presidente y a algunos de los principales miembros de su administración. Dejaron carreras estelares en empresas privadas, en la universidad y en el sector financiero para irse a trabajar para el presidente. Y volvieron con la reputación por el piso y sufriendo en carne propia el hachazo de la crisis.
Bush: Misión cumplida. Ahí tenemos al propio Bush, confinado en la nada absoluta de su rancho de Crawford, donde cerraron, por cierto, los locales de souvenirs presidenciales. Una pancarta con cierta sorna -«Misión cumplida»- y una valla rematada con zapatos anónimos -en solidaridad con el periodista del zapatazo- le dieron recientemente la bienvenida.
Salto mortal
Está pensando en escribir un libro, «para que la gente sepa por qué tomé ciertas decisiones». Lo malo es que no hay editor que se lo quiera comprar. Por el momento, Bush se dispone a dar el salto mortal como orador: será en la Cámara de Comercio de Calgary (Canadá), el próximo 17 de marzo. Los organizadores esperan reunir hasta 1.500 comensales que pagarán una montaña de plata por cubierto. Aun no trascendió el caché de Bush, pero seguramente será menor que los u$s 150.000 que recibió Bill Clinton ante la misma audiencia. Laura Bush, en tanto, ya firmó los derechos de su libro por u$s 2 millones.
Cheney: en silla de ruedas. Con bastón y, con la lesión en la espalda que arrastra desde la mudanza de la Casa Blanca, Dick Cheney recibió el homenaje de sus conciudadanos en Cheyenne, Wyoming, bajo el techo del Capitolio donde arrancó su vida política hace 44 años. El Senado aprobó una resolución simbólica dándole la bienvenida e invitándolo a «dejar atrás la pesada carga para que pueda dedicarse a pescar y a escribir con el corazón». El texto no mentaba, por cierto, su peligrosa afición a la caza. En Jackson Hole, donde Dick y Lynne Cheney están de vacaciones, decenas de vecinos los recibieron a los gritos de «Impeach, Imprison, Imagine» (Impugnación, Prisión, Imagina).
Paulson: vivir de su patrimonio. El caso más evidente de devaluación tras la era Bush tal vez sea el del último secretario del Tesoro, Henry (alias Hank) Paulson. El suyo sí que fue un cambio económicamente catastrófico. Paulson era presidente y titular de Goldman Sachs, el Rolls Royce de los bancos de inversión mundiales, donde había tenido ingresos de u$s 38 millones. Todo indica que Paulson deberá vivir ahora de sus ahorros. Por el momento no puede regresar antes de dos años al sector privado, pero incluso después de ese tiempo Paulson tendrá dificultades para acceder a un puesto de primera fila en Wall Street. La razón es más que evidente: su gestión mediocre de la crisis financiera. Así que Paulson buscó refugio en el mundo académico en la Escuela de Relaciones Internacionales (SAIS) de la Universidad Johns Hopkins. En principio no va a dar clase. Simplemente, se va a limitar a investigar.
La Vespa de Rumsfeld. Donald Rumsfeld tampoco volvió a sus días de gloria después de dejar la administración. Renunció al cargo de secretario de Defensa en noviembre de 2006, como víctima propiciatoria de Bush después del desastre electoral republicano en las elecciones legislativas. Desde entonces, hizo muy poco. Abrió una oficina en Washington, en la esquina de las calles 15 y K, a apenas 100 metros de la Casa Blanca. El verano pasado, acaso para celebrar su 76 cumpleaños, se compró una Vespa con la que a veces se lo ve por la capital. Aunque Rumsfeld también viaja en los colectivos urbanos de Washington. La cuestión es: ¿A dónde va en Vespa o en colectivo? Nadie lo sabe. Rumsfeld planeó abrir una fundación que dé becas a jóvenes que quieran trabajar en el Gobierno.
La doble de Condoleezza. A la institución Hoover volvió precisamente la ilustre profesora y ex secretaria de Estado Condoleezza Rice. «En cierto modo, es como volver a casa», confiesa. No tiene intención de dar clases regularmente en Stanford, pero sí impartirá seminarios de política internacional e incitará a sus alumnos a que tomen decisiones simuladas en crisis más o menos ficticias. También le está dando vueltas a un libro, y pronto se incorporará al circuito de los conferenciantes millonarios, de la mano de la William Morris Agency, que se propuso sacar provecho de su carrera posgubernamental.


Dejá tu comentario