24 de noviembre 2017 - 00:00

Búsqueda en el último punto de contacto del San Juan

Toda la colaboración que llegó desde el exterior se concentró desde ayer en ese punto del mar. La explosión y el barrido de la onda. La participación clave de los sensores de OTPCE.

Malas noticias. El vocero de la Armada, Enrique Balbi, anunciaba ayer la confirmación de una explosión en el mismo área donde el San Juan se comunicó por última vez con tierra.
Malas noticias. El vocero de la Armada, Enrique Balbi, anunciaba ayer la confirmación de una explosión en el mismo área donde el San Juan se comunicó por última vez con tierra.
"Hubo un evento anómalo, singular, corto, violento y no nuclear consistente con una explosión". La frase cerró el capítulo de la esperanza de hallar con vida a los 44 tripulantes del ARA San Juan. A nueve días de la pérdida de contacto del submarino la operación combinada internacional de búsqueda se focaliza en la zona donde el comandante del navío, capitán de fragata Pedro Fernández, hizo su última comunicación.

El esfuerzo internacional por hallarlos con vida se desvaneció tras cotejar la información de dos fuentes: una provista por los Estados Unidos este miércoles y que corresponde al último día en que se tuvo contacto con el San Juan, "anomalía hidroacústica a 30 millas al norte de la posición del submarino"; y la más contundente: "Evento anómalo, singular, corto, violento y no nuclear consistente con una explosión" brindado al país por la Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (OTPCE o en inglés CTBTO, "Comprehensive Test-Ban-Treaty Organization") a pedido del Gobierno.

No se conoce cuándo se canalizó, vía el embajador argentino en Viena, Rafael Grossi, la solicitud a la OTPCE sobre novedades del sistema de monitoreo que pudieran ser útiles en la búsqueda del submarino.

Esa entidad internacional se encarga de verificar el cumplimiento de la prohibición de ensayos nucleares y para eso opera un sistema de observación en todo el mundo denominado Sistema Internacional de Vigilancia. Son estaciones con sensores para registrar cambios en el ambiente tras una prueba o explosión nuclear, por caso ondas sísmicas, sonidos de baja frecuencia y alteraciones o ruidos en los océanos además de liberación de partículas radiactivas. Los datos recogidos de manera automática por las estaciones son enviados al Centro Internacional de Datos de la OTPCE en Viena, Austria, vía satélite. Son procesados y analizados y se distribuyen a pedido a los Estados Miembros de la OPTCE.

La Argentina adhirió al tratado en 1996 y ratificó su membresía en 1998.

En el país la Organización instaló 3 estaciones que monitorean anomalías sísmicas, 2 infrasónicas (sonidos de baja frecuencia) y 3 radionúclidas, detectan partículas radioactivas. Están ubicadas en Mendoza, Tierra del Fuego, Rio Negro y Salta. También existen otras estaciones hidroacústicas (hidrófonos) , 11 a nivel global, que registran las ondas acústicas de los océanos. Es el caso del "evento consistente con una explosión" que describió ayer el vocero de la Armada. En la isla Ascensión y en las islas Crozet, ubicadas en el océano Indico, casi en la misma latitud que Península Valdez, están los hidrófonos del sistema que detectaron el fatídico "evento".

El San Juan zarpó el 13 de noviembre desde la Base Naval Ushuaia con destino a la Base Naval Mar del Plata. El 15 de noviembre a las 7:30 se registró la última comunicación del navío desde el Golfo San Jorge, a unos 432 kilómetros de la costa. Un día después, al estimarse que la nave tenía un problema de comunicación porque no se había reportado, los mandos navales activaron un operativo de búsqueda con dos buques de superficie equipados con sonar y dos aviones.

"Recibimos siete señales de llamadas satelitales que provendrían del submarino San Juan. Estamos trabajando arduamente para localizarlo y transmitimos la esperanza a las familias de los 44 tripulantes: que en breve puedan tenerlos en sus hogares", escribió la noche del sábado el ministro de Defensa, Oscar Aguad, por la red social Twitter. Poco después, Balbi informó que estaba descartado que esos intentos de comunicación fueran del teléfono satelital del submarino. De ahí en adelante fue un vórtice de medios y personas de las marinas de 12 países en búsqueda del San Juan.

La política ahora desde Mauricio Macri pasando por el ministro Oscar Aguad para finalizar en el almirante Marcelo Srur tamizará cada hora, minuto y segundo de la sucesión de indicios y sus correspondientes descartes en búsqueda del primer yerro. La hora de las atribuciones. A quién atribuir la responsabilidad del episodio.

Para eso continúa en acción el equipo auditor designado por Aguad; Graciela Villata, secretaria de Servicios Logísticos y Coordinación Militar de la Emergencia, en Puerto Belgrano y Horacio Chighizola, secretario de Estrategia junto a Raúl Ripa, jefe de gabinete, en el edificio Libertad, sede de la Armada.

El megaoperativo internacional se concentra en la localización efectiva del San Juan a partir de que la zona de búsqueda quedó reducida al punto dato proporcionado por el evento detectado por los sensores de la Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares. Otra prioridad es finalizar la tarea de modificación de la estructura del buque logístico Sophie Siem, de la empresa Enap Sipetrol, para que reciba a bordo el minisubmarino de la marina estadounidense. La pequeña nave tiene entre siete y ocho metros de largo y puede descender a lo profundo y verificar qué sucedió con el San Juan. Aún amarrado en Comodoro Rivadavia, se estima que el Sophie Siem podría zarpar en 24 o 48 horas.

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