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“Cada obra debe tener una historia que yo pueda contar”
Periodista: Usted había cantado en el Teatro Colón una sola vez, en 1991. ¿Cómo recuerda esa experiencia con «Bodas de Figaro» y cuál fue la razón de una ausencia tan prolongada?
Renée Fleming: La producción de «Bodas» con Sergio Renán fue soberbia, una experiencia realmente maravillosa. Recuerdo muy bien la amabilidad de la gente a la que conocí en Buenos Aires, este teatro histórico y bellísimo, y las comidas a horas muy tardías para mí. Siempre tuve previsto volver, pero los cantantes líricos, especialmente los de ópera, tenemos siempre los calendarios completamente fuera de nuestro control. Estoy muy contenta de haber vuelto.
P.: ¿Le interesan las críticas y las notas que se publican sobre usted?
R.F.: Por supuesto que la aparición en los medios es parte de la carrera de cualquier cantante, e intento estar lo más disponible que mi agenda me lo permite para dar entrevistas. Es muy gratificante poder compartir algo sobre mi trabajo en una nota. Pienso que los artistas, especialmente los cantantes que hacen música clásica, que practican una forma de arte que tiene una tradición de cientos de años, tienen la obligación de salirse de sí mismos y conectarse con su público. En cuanto a las críticas, a veces las leo por encima. Hay especialmente algunos críticos a los que evito.
P.: ¿Cómo cuida su salud vocal?
R.F.: No canto todos los días cuando estoy participando de una producción lírica. En este género hay que tener mucho cuidado y no sobreexigir las cuerdas vocales, y el descanso es muy importante. Siempre dejo descansar mi voz, y el día de la función hablo muy poco. Pero cuando preparo una gira como ésta canto todos los días, sola y con mi «coach» para preparar bien el repertorio. Siempre estoy estudiando partituras, trabajando la dicción y escuchando grabaciones.
P.: ¿En qué se concentra cuando está en escena?
R.F.: Por supuesto, el foco no es el mismo para todos los tipos de actuación. En una ópera, por ejemplo, hay mucho compromiso con elementos más allá de la música: el director, la orquesta, los otros cantantes, la puesta, el vestuario y la historia que hay que contar; es un desafío poder manejar todas esas variables. Pero en un recital sólo estamos el pianista, el público y yo. Cuando elijo un repertorio pienso en que cada obra tenga una historia que yo pueda contar. Realmente disfruto los más mínimos detalles posibles en esta manera de hacer música.
Entrevista de Margarita Pollini


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