25 de agosto 2014 - 00:00

Cadáveres mutilados, la nueva moda con sello narco que aterroriza a Caracas

Caracas - El hallazgo de los restos de tres personas descuartizadas en diferentes puntos de Caracas en menos de un mes disparó las alarmas en Venezuela, un país que, pese a reportar un alto índice de criminalidad, es sorprendido por homicidios que hasta el Gobierno califica de "macabros".

Los analistas especulan sobre las razones para unos crímenes, que hay quien califica como "primitivos", con hipótesis que van desde el narcotráfico y el envío de advertencias entre bandas criminales a razones pasionales, aunque todos coinciden en que están amparados en la impunidad.

En ninguno de los casos la Policía científica anunció la resolución del crimen y fuentes de la institución indicaron a la prensa que las investigaciones de estos asesinatos se encontraban en curso por lo que no se pueden adelantar informaciones al respecto, aunque se pudo conocer que no hay vinculación entre los homicidios.

El primer caso ocurrió a mediados de julio en el oeste de Caracas. Un comerciante de origen portugués llamado José Enrique Maia Sardinha, de 38 años, que había sido secuestrado en su empresa cuatro días antes, apareció descuartizado. Aproximadamente una semana después aparecieron varios bolsos en una urbanización del este de la capital venezolana con los restos de una persona que resultó ser el veterinario Simón Perdomo, de 22 años, ultimado en su casa, en el centro de Caracas. El tercer caso es el de Yesenia Mujica, estudiante de Publicidad de 20 años, que salió a celebrar el fin de su primer semestre y no regresó a su casa. Al día siguiente fue hallado su cuerpo, por partes, en distintos puntos del oeste de la capital.

El ministro de Interior, Miguel Rodríguez, se refirió esta semana a estos homicidios y comentó que en Venezuela se están viendo crímenes con "modalidades macabras" que, aseguró, son "importadas, copiadas de otras latitudes donde las víctimas son descuartizadas por victimarios que actúan con muchísima saña". Rodríguez señaló que además de estas "modalidades macabras" también resulta preocupante la tendencia a recurrir a la violencia "a la hora de buscar resolver problemas de convivencia".

El abogado criminalista Fermín Mármol explicó que cuando se producen estos homicidios en los que "los cuerpos sin vida son desmembrados" las tesis "clásicas" de investigación se orientan al narcotráfico y a crímenes pasionales. No obstante, Mármol indicó que en Venezuela no se puede descartar "una tercera posibilidad" debido a la instauración de "una nueva casta delictiva" que los investigadores bautizaron como "los coco secos".

Se trata de bandas criminales integradas por varones de no más de 25 años, muchos de ellos menores de edad, que consumen drogas antes y durante la acción delictiva y que al procurar el control territorial no sólo quitan la vida a sus enemigos sino que también envían un mensaje "de ferocidad" con crímenes crueles y "atroces". El criminalista coincidió con el ministro de Interior al señalar que Venezuela no sólo sufre de una alta incidencia criminal sino también de una "alta violencia en la conducta ciudadana". "La crisis venezolana en temas de crimen y violencia ha llegado a niveles de salud pública", señaló, y apuntó que "el gran combustible" del aumento de la criminalidad en el país "ha sido la impunidad" pues "de cada cien delitos, sólo se castigan ocho".

Según el Observatorio Venezolano de Violencia (OVV), la violencia criminal se cobró en 2013 la vida de 24.763 personas, lo que elevó la tasa de asesinatos a 79 por cada 100.000 habitantes, aunque las cifras oficiales ofrecidas por el Ministerio de Interior para ese año son de una tasa de 39 homicidios por cada 100.000 habitantes (más de 11.000 asesinatos).

Agencia EFE

Dejá tu comentario