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Cae cosecha de soja pese a mayor área
La producción de la oleaginosa en Brasil, la segunda mayor cosecha de soja del mundo después de Estados Unidos, caería a 67,9 millones de toneladas, frente al récord de 68,6 millones de la temporada 2009-2010. Sin embargo, el área implantada crecería a un récord de 23,8 millones de hectáreas.
El aumento de la siembra de soja, que comenzó en las principales áreas productoras, obedece a un avance sobre la superficie dedicada al maíz en el sur de Brasil por su mayor rentabilidad.
La caída en la producción es esperada porque difícilmente Brasil logre repetir en la temporada 2010-2011 la productividad récord registrada en 2009-2010, cuando las lluvias fueron abundantes en importantes regiones productoras por la influencia del fenómeno climático de El Niño.
En la temporada actual, el clima es afectado por La Niña, que además de retrasar los cultivos en el centro oeste puede resultar más seco en el sur de Brasil durante el verano.
«Lo que limita el potencial de producción es que va a ser muy difícil volver a tener el clima excelente del año pasado», dijo el analista Steve Cachia, de la corredora Cerealpar.
La productividad promedio de Brasil en 2009-2010 marcó un récord de 2.927 kilos por hectárea, frente a los 2.629 del ciclo 2008-2009.
Por otra parte, el Gobierno de Brasil informó que tiene «expectativas» sobre posibles avances en la reunión sobre seguridad alimentaria de la organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que se realiza esta semana en Roma, dijo el viceministro de Desarrollo Social, Crispim Moreira.
«La expectativa es positiva porque será la primera vez que el Comité de Seguridad Alimentaria se reunirá desde que fue reformado, y ahora está integrado por miembros de la sociedad civil y, gracias a ello, tendrá más representación política, los debates van a ser más representativos», dijo Crispim Moreira.
El funcionario, que encabezará la delegación brasileña ante la FAO, reconoció, sin embargo, que se «avanzó poco en materia de seguridad alimentaria desde la crisis de 2008 y la cumbre en la que participó el presidente Lula da Silva, debido a que la política de subsidios de los países desarrollados continúa prácticamente igual».
«Esa posición de países como los de la Unión Europea agrava la volatilidad de los precios de los alimentos y perjudica a los campesinos de los países pobres», consignó el funcionario.


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