6 de julio 2012 - 00:00

Cae el área de trigo

Cae el área de trigo
El cuadro adjunto muestra la proyección de resultados para la zona sudeste de Buenos Aires sobre la base de los precios estimados a cosecha 2013. Se presentan las cifras para los cultivos realizados por administración en campo propio y bajo la forma de arrendamiento en campos de terceros.

Ya están tomadas las decisiones de siembra de granos finos en la zona, y se confirma que caerá el área de trigo y aumentará el de cebada.

La corrida alcista del maíz y de la soja originada en la actual sequía en EE.UU., que se da en un momento crítico para la definición de rindes, contagió también a los precios del trigo y la cebada. Para el trigo, la posición enero/13 del MAT tuvo su valor más bajo en marzo, con 153 u$s/t, y cotiza hoy en 187,5 u$s/t.

La cebada, en tanto, puede reemplazar al maíz como forrajero. Cuando se encarece el maíz, la demanda de cebada aumenta, e impacta en el precio. Para la posición enero/12 del MAT, la cebada cotizaba en abril a la par del trigo, en un mínimo de 158,5 u$s/t. En junio comenzó a despegarse del trigo y cotiza hoy a 215 u$s/t. Quienes optaron por la cebada están ahora convencidos de que tomaron la decisión correcta. Además de tener mejor precio que el trigo, la cebada se cosecha antes, y permite anticipar la siembra de la soja de 2ª.

La proyección de resultados del cuadro adjunto, para siembras por administración en campo propio, muestran a la soja de primera con el resultado neto más alto para el rinde bajo del rango, pero es superada por el maíz en el rinde alto del rango.

Las proyecciones en campo arrendado, para un valor de arriendo equivalente a 10 qq/ha en soja de 1ª, la soja y el maíz muestran un resultado positivo sólo en el rango alto de rindes, mientras que todas las demás opciones muestran quebranto.

El problema del trigo está en el precio, y en los problemas de comercialización que provoca un mercado intervenido, que afecta de igual manera al precio del maíz, cuya área también caería. Los productores venden el trigo y el maíz a precios muy por debajo de la paridad de exportación. Además encuentran dificultades para vender el grano físico. Tanto el consumo interno como la exportación saben que cuentan con todo el cereal que van a necesitar por el resto del año, y compran a cuentagotas. Incluso en plena cosecha de trigo los productores no reciben a tiempo los cupos de descarga por cereal vendido en operaciones forward.

La única solución para el trigo y el maíz pasa por liberación total de la exportación de estos cereales, que restablecería un mercado de competencia genuina entre consumo interno y exportación, y la necesaria fluidez en la operatoria comercial.

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