26 de marzo 2012 - 00:00

Caerá aún más la producción

El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) hará nuevos recortes en la estimación de producción de soja por la sequía que golpeó a Sudamérica.

«Que el año se presenta con un ajustado balance de oferta y demanda, ya nadie lo duda. El problema es que cada día resulta más fuerte la preocupación al respecto», sostuvo el analista Alvarado Ledesma. Y agregó que «ya se descuenta, por ejemplo, que el USDA en su próximo informe realice nuevos recortes en la producción de soja por la sequía que golpeó a la región agrícola de Sudamérica».

Al inicio de la campaña para esa región se aguardaba que hubiera una cosecha de 75 millones de toneladas en Brasil, de 52 millones en la Argentina y de 9 millones en Paraguay, los grandes productores del área. Si a estos números se le suma la producción de Bolivia y Uruguay, se esperaba una cosecha total de cerca de 140 millones de toneladas.

«Pero la cruda realidad es diferente. Ahora sólo se espera una cosecha de 120 millones de toneladas, básicamente por la caída en la producción de Brasil y de la Argentina. Y quizás menos todavía», afirmó.

Seguramente, tal rebaja incentivará un mayor grado de retención y de demora en las fechas de venta por parte de los productores, como resultado de la convicción imperante de que la soja será algo escaso en el mundo.

«Por lo menos hasta el momento en que se produzca la entrada de la nueva cosecha norteamericana, es decir en poco más de seis meses», añadió.

Pero el ajustado balance no resulta únicamente de la oferta. «Acá está lo más importante: la demanda global se mantiene firme pese a los graves problemas del mundo que están desacelerando su economía», destacó Ledesma.

Para el analista, «al menos por ahora, China continúa participando activamente en el comercio. De hecho, su papel como importador llama la atención. Se comporta como si los números del USDA no fueron acertados. Por ende, toma decisiones como si la cosecha de América del Sur vaya a ser más reducida todavía».

Otro elemento que incide en la demanda viene de la industria aceitera, gran compradora de soja para biocombustibles.

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