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Cafiero ofrece a Cristina tarima de populismo “soft”
Antonio Cafiero
Dos días multirraciales, producto de la mixtura entre la Copppal que reúne a partidos políticos de Latinoamérica y su versión asiática, la ICAPP. Para todos los gustos: desde el PT de Lula hasta la liga musulmana paquistaní, del PRI mexicano al Iran Parties House.
En medio, quizá como anfitrión perfecto, el peronismo con su diversidad y sus zigzagueos. Cafiero, emblemático del «peronismo que viene», oficiará de maestro de ceremonias de ese primer ensayo para, en términos del veterano dirigente, debatir sobre la «globalización de los partidos».
Con patrocinio oficial -Jorge Taiana cedió el Palacio San Martín para la cumbre-, Cafiero, como titular de la Comisión Permanente de Partidos Políticos de América Latina y el Caribe (Copppal) programó la cita donde se reserva una butaca para Cristina de Kirchner.
A la Presidente, a pesar de su obstinada impuntualidad, le fascina cualquier plataforma internacional. Prefiere, sin embargo, las más luminosas del exterior. Así y todo, si no aparece por la Cancillería, al menos recibirá a una comitiva en Casa Rosada.
Le sirve, a la Presidente, para darle un rango adicional a la mesa de diálogo que convocó el Gobierno y que orienta Florencio Randazzo. El ministro del Interior, además de Taiana, será el otro ministro en las rondas que comenzarán mañana antes del mediodía.
A esa mesa, además, invitados por Cafiero se sentarán Rubén Giustiniani, presidente del Partido Socialista (PS), y el titular de la UCR, Gerardo Morales. De la Copppal también participa el Frente Grande de Eduardo Sigal y el PI de Gustavo Cardeza.
Zigzagueo
Un enigma para un Gobierno que tarde se atrincheró en el PJ, partido que «banquineó» del centrismo liberal de Carlos Menem, que lo anotó en la Internacional Democristiana, y el setentismo de Kirchner, que discutió, alguna vez, adherir a la Internacional Socialdemócrata.
La primera cumbre Copppal-ICAPP, iniciática y de testeo, sugiere el objetivo de fomentar la «cooperación entre los partidos políticos miembros» de ambas organizaciones y profesa, con algo de pasión, que pretende consolidar el acercamiento entre los pueblos de «nuestras regiones».
¿Con qué partidos elegiría la Presidente -o Kirchner- reforzar la relación? ¿Con el unipartidismo chino, despojado del maoísmo que alguna vez encandiló a Carlos Zannini y que alimentó, para la historia del ridículo, la fantasía de una megainversión en la Argentina?
En un ejercicio de supuestos podría optar por la derechista Unión Democrática coreana, partido al que pertenece el honorable Chung Eui-yong, secretario general de la ICAPP, o por el Lakas filipino -del que proviene el presidente de la entidad, José de Venecia-, émulo de los republicanos de EE.UU.
Título pretencioso
Entre los populistas «soft» y los extremismos, de la Rusia Unida de los nuevos megamillonarios de Putin al comunismo vietnamita, la Cancillería animará un ring de partidos e ideologías divergentes y, en muchos casos, antagónicas.
Todo, además, bajo un título pretencioso que invita a discutir «el rol de los partidos políticos en la creación de un orden internacional justo». En esa tarea, prometen, se entretendrán entre jueves y viernes los más de 100 delegados que se espera que participen de la cumbre en Buenos Aires.
Un juego de espejos nada cómodo al mirar, además, hacia adentro: el sistema de partidos argentinos explotó, carece casi de representación popular, y apenas, como reflejo condicionado, se empezó a discutir una reforma política que parece destinada sólo a resolver la interna del PJ.
Cafiero, desde su retiro activo -está, desde 2005, al frente de la Copppal, lugar en que lo propuso el PRI mejicano-, intenta un aporte para, al menos, animar la discusión en un plano más amplio. Acaso subyace, con algo de nostalgia de mejores tiempos pasados, la esencia de la Tercera Posición de Juan Perón y de los No Alineados de Raúl Alfonsín.
La añoranza del «sur-sur» en un planeta en crisis; sin puntos cardinales.


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