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Caló, una vez más en carrera a CGT
La interna de los dirigentes oficialistas parece interminable: arrancó con consenso en torno de la figura de Caló para pasar a debatirse una estructura colegiada, con tres secretarios generales primero, y cuatro en momentos en que el gastronómico Luis Barrionuevo amagó con reintegrarse al espacio. Los cambios son producto del tironeo constante entre los «gordos» de los grandes gremios de servicios, los «independientes» ligados estrechamente al Gobierno y los exaliados de Hugo Moyano, que constituyeron el Movimiento de Acción Sindical Argentino (MASA).
Hasta la semana pasada, los «gordos» Carlos West Ocampo (Sanidad) y Oscar Lescano (Luz y Fuerza) habían acordado con los «independientes» Andrés Rodríguez (UPCN) y Gerardo Martínez (albañiles, UOCRA) la elección de un triunvirato. El objetivo era rodear a Caló con Andrés Rodríguez y Héctor Daer (Sanidad) frente a las dudas que desde la propia Unión Obrera Metalúrgica (UOM) habían surgido respecto de su líder.
El consenso entre los dos grupos chocó con la negativa de Omar Viviani, jefe de los taxistas y conductor del MASA. El dirigente, uno de los principales auspiciantes de Caló, les advirtió a los «gordos» e «independientes» que de haber una conducción colegiada reclamaría una cuarta secretaría general para su sector.
El MASA es un agrupamiento de gremios pequeños, aunque numeroso, que según sus integrantes ya sumó más de medio centenar de organizaciones. Con ese dato a su favor, Viviani le hizo saber a Andrés Rodríguez que la eventual salida de los exmoyanistas del futuro esquema dejaría una nueva CGT con un puñado de sindicatos, si bien poderosos individualmente, pero sin la representatividad y heterogeneidad que les garantizaría el MASA.
La estrategia del taxista surtió efecto. Los mismos «gordos» que la semana pasada daban por cerrada la alternativa del triunvirato hicieron saber ayer que su postura virará a favor de Caló como único secretario general de la futura CGT.
El efecto de frazada corta, sin embargo, afectará al líder de UPCN, que para dirimir la interna convocó para mañana a una reunión de todos los sectores en la sede de su gremio. Rodríguez daba por hecho que ocuparía una de las jefaturas de la próxima central obrera en el triunvirato. Y hasta creyó que podría convencer a sus pares de una tetrarquía o cuarteto con Viviani o uno de sus hombres de confianza en el MASA.
Los «gordos», frente a ese panorama, abandonaron su idea de conducción colegiada y sostendrán mañana a Caló, el mismo al que ningunearon en privado por entender que había cometido demasiados errores en los últimos meses (desde ausentarse de una reunión con Cristina de Kirchner en la Casa Rosada hasta la versión que dieron a conocer medios ligados a la UOM sobre supuestos problemas de salud).
Consultados por este diario, los «gordos» reconocieron que el viraje se resolvió para no licuar más todavía la jefatura de la próxima CGT. Uno de ellos admitió incluso que en los días previos al congreso de elección de autoridades del 3 de octubre podría sumarse a último momento Barrionuevo al frente de la su CGT «Azul y Blanca», lo que obligaría a concederle una silla más en la jefatura compartida. Es decir, en la hipótesis de máxima, la instauración de un quinteto.
Ninguno de los sectores está plenamente convencido de Caló. Ni siquiera Viviani, su principal sostén, que en privado suele quejarse de las idas y vueltas del metalúrgico. También incide la percepción de que Cristina de Kirchner, luego de haber dado el visto bueno para su postulación, le dio la espalda a partir del paro convocado por la UOM durante la negociación de su paritaria.
Los sindicalistas del espacio oficialista desconfían de la Casa de Gobierno. Todos alegan tener en forma individual un interlocutor privilegiado con el Ejecutivo, pero ninguno de ellos pudo exhibir, hasta ahora, un logro concreto obtenido a partir de esa supuesta influencia. De ahí las muecas de disgusto frente a los dos últimos anuncios oficiales en áreas ligadas a los gremios: un subsidio a las obras sociales sindicales y la suba bajo una nueva fórmula de las asignaciones familiares.
Mientras tanto, Caló recibió de su propio gremio el empujón que sus colegas le negaron hasta ahora. En la elección que llevaron a cabo todas las seccionales de la UOM la semana pasada, el dirigente fue reelecto al frente de la filial de Capital Federal, y el 2 de octubre (un día antes del Congreso de CGT) será consagrado secretario general a nivel nacional para un tercer mandato.


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