21 de julio 2009 - 00:00

Calzado: ahora chinos fabricarán en la Argentina

El ex Alpargatas Guillermo Gotelli invertirá unos u$s 10 millones en la ampliación de su fábrica de calzado deportivo en Las Flores, porque sus socios taiwaneses de Pou Chen le aseguraron que le comprarán la nueva producción para exportarla a mercados de la región y Estados Unidos. El proyecto fue presentado el viernes a la ministra de Producción Débora Giorgi, por el propio Gotelli y una delegación de Pou Chen que llegó al país «ad hoc».

En diálogo con este diario el empresario local explicó que él tiene la licencia de la marca Pony -de la que los taiwaneses son dueños- y que exporta a Brasil parte de su producción. «Cuando concretemos la ampliación de Las Flores, pasaremos de fabricar unos 3.000 pares diarios a 9.000; el excedente se exportará casi todo», agregó.

A pesar de su condición de dueños de Pony, la firma taiwanesa es una de las mayores fabricantes de calzado deportivo del mundo: de sus 443 plantas salen cerca de un millón de pares por día, en su inmensa mayoría con los logos de Adidas, Nike, Puma, etc. Para comparar, el consumo total de calzado deportivo de la Argentina ronda hoy los 22 millones de pares anuales.

Propósito

El «joint venture», asegura Gotelli, apuntará a aprovechar las ventajas competitivas que ofrece la Argentina. «El tema de los costos en el sector calzado pasa sobre todo por la escala de producción; si hacemos la suficiente cantidad de pares, no veo por qué no podríamos competir con China. Pero Pou Chen tiene fábricas no sólo en Oriente, sino también en México y la propia Estados Unidos, donde hace New Balance. Si es por costos...».

Sin embargo, los empresarios dejaron la oficina de Giorgi sin la certeza de que sus argumentos fueron atendidos del todo: le dijeron a la ministra que este esquema funcionará sólo si el Gobierno apoya a los fabricantes nacionales en caso de que Brasil imponga «licencias no automáticas de importación» (léase barreras para-arancelarias) y que de este lado de la frontera también se entienda que a los fabricantes argentinos les hace falta importar algunos componentes para poder exportar.

«No sería justo que a quienes exportamos mucho más de lo que importamos, con lo que eso implica en términos de creación de fuentes de trabajo y compra de insumos locales, se nos trate igual que a quienes son sólo importadores», dijo Gotelli. «Además, Brasil exporta a la Argentina unos 20 millones de pares anuales, y nosotros enviamos, con toda la furia, poco más de un millón. En eso tiene que trabajar el Gobierno. ¿Si la ministra aceptó nuestra postura? Digamos que nos escuchó y recogió la inquietud...», explicó Gotelli.

La planta de Las Flores que opera GGM es la vieja fábrica de indumentaria deportiva que fuera de Gatic, el gigante de la familia Bakchellian que tuviera la licencia de Adidas durante décadas, y que se derrumbó en los 90. Cuando quebró, sus activos se vendieron por separado y Gotelli -que hasta poco antes había presidido Alpargatas- se quedó con esa instalación y le agregó líneas de fabricación de calzado. También compró la marca Singia -creada por Gatic-, que después la vendió a la brasileña Vulcabras (Grendene), dueña también de la marca Olympikus y licenciataria de Reebok.

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