20 de agosto 2015 - 00:00

Cambian autoridades, pero el Riachuelo sigue sucio

María Julia Alzogaray y Gerardo López Arrojo
María Julia Alzogaray y Gerardo López Arrojo
 Una promesa de saneamiento, un fallo histórico y cambio de autoridades en la empresa Acumar no han logrado modificar la situación del Riachuelo, que hace décadas se convirtió en el río más contaminado del país.

Ayer, el Gobierno nacional le aceptó la renuncia al presidente de Acumar, Gustavo Cufré, y designó como sucesor a Gerardo López Arrojo (ver pág. 20), quien había sido despedido en el municipio de Lanús por demoras en la ejecución de una obra para el saneamiento de esa cuenca.

Su historia está condenada por la falta de accionar. "En 1.000 días iremos a veranear a las playas limpias del Riachuelo, donde podremos nadar sin escafandra". La frase de la por entonces secretaria de Medio Ambiente, María Julia Alsogaray, cumple ya 22 años, una de las tantas promesas. El histórico fallo en el que, en 2008, la Corte Suprema instó a la Nación, a la Ciudad y a la provincia de Buenos Aires a sanear su curso sirvió de nada. Pero no sólo preocupa el grado de contaminación que contienen las aguas del Riachuelo, sino las numerosas familias que hoy se instalan a la vera del río. Los proyectos que buscaban la relocalización tampoco avanzan.

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