Durante la madrugada previa a la reapertura de los bancos chipriotas deambuló por las calles de Nicosia un convoy de camiones que transportaban los billetes que el Banco Central Europeo envió a Chipre desde su representación en el Bundesbank. Los cuatro contenedores tenían 5.000 millones de euros y fueron fuertemente custodiados por un amplio dispositivo de seguridad compuesto por unidades de la Policía antiterrorista y helicópteros de las fuerzas de seguridad. Incluso contrataron a fuerzas especiales privadas británicas.
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