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Camioneros contra Dilma: paralizan la ruta San Pablo-Río
Los camioneros en protesta habilitaron cada cierto tiempo el paso de autos en la autopista Río-San Pablo. No obstante, hubo congestionamientos de hasta 15 kilómetros y demoras de hasta 6 horas en otras vías.
Miles de camioneros estacionaron sus vehículos en los cuatro caminos de la Vía Dutra en el kilómetro 276, a la altura de la ciudad de Barra Mansa, en el estado de Río de Janeiro, y provocaron gigantescos atascos en ambos sentidos de la autopista, según la Policía Federal de Carreteras.
La protesta comenzó en la noche del domingo y paralizó el tránsito por momentos, debido a que los propios camioneros liberaron el paso cada cierto tiempo. Pese a esas intermitencias, en la Vía Dutra había ayer a la mañana un embotellamiento de 15 kilómetros en la dirección hacia Río de Janeiro y de 7 kilómetros en la dirección hacia San Pablo, según los datos de la Nova Dutra, la concesionaria que administra la autopista.
La Policía Federal se abstuvo hasta anoche de retirar a los más de 2.500 vehículos a la fuerza y se limitó a orientar a los otros conductores hacia vías alternativas.
Liderazgo
Los camioneros vienen promoviendo manifestaciones en diferentes vías del país desde el pasado miércoles contra una ley que ayer entró en vigor y que regula los horarios de los conductores de vehículos de carga y de pasajeros en las rutas.
Las protestas, sin apoyo de los sindicatos, son lideradas por el llamado Movimiento Unión Brasil Camionero, que pide que la entrada en vigor de dicha normativa sea aplazada al menos un año.
Según el coordinador del Movimiento, Nelio Botelho, la medida reduce los rendimientos de los conductores debido a que los obliga a permanecer al menos un día parados cada dos días de viaje. Botelho alega igualmente que las rutas del país no tienen estructura suficiente para que el camionero pueda detener el vehículo y realizar un descanso de media hora cada cuatro horas, como exige la nueva legislación.
La huelga causó mucha incomodidad y enojo entre los automovilistas. En la ciudad de Coatís, sur Fluminense, el corte era total y había quienes llevaban seis horas de espera para transitar, indicó el diario O Globo en su edición digital. En ese marco, los empleados estatales, uno de los sectores que ayudaron a llevar al Gobierno al Partido de los Trabajadores (PT), se enfrentan desde hace dos meses con la administración de Rousseff por reclamos salariales.
Huelguistas
Ya suman unas 350.000 las personas en huelga por demandas salariales y otras reivindicaciones, iniciada por los profesores de las universidades estatales y a la que luego se incorporó personal de ministerios, agencias reguladoras, medios de comunicación, salud y empresas como Electrobras.
El Gobierno de Rousseff, del PT al igual que su antecesor Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2011), ya enfrentó el año pasado huelgas del sector privado, como la de bancarios, pero es la primera vez que una movilización de este tipo une tras un mismo objetivo a categorías de trabajadores tan diversas de la estructura estatal nacional.
Los huelguistas, que realizaron manifestaciones multitudinarias en Brasilia, corazón del poder político, tras la consigna «Negocie, Dilma», piden reajustes salariales que varían de sector en sector, así como nuevas contrataciones. Aducen que sus sueldos tienen atrasos respecto de la inflación desde 2008. Pero el Gobierno considera que ese sector laboral ya fue beneficiado con aumentos durante la administración de Lula y que ahora, ante la crisis económica, es necesario impulsar la producción y el consumo para estimular el crecimiento del producto bruto interno, que proyecta en por lo menos un 2,7% este año.
Agencias ANSA y EFE, y Ámbito Financiero

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