22 de febrero 2010 - 01:07

Campaña de girasol será la peor de los últimos 28 años

Campaña de girasol será la  peor de los últimos 28 años
Por una combinación de altas retenciones, importante reducción del área sembrada y condiciones desfavorables durante el ciclo del cultivo, el girasol arrojará los resultados productivos más bajos desde 1982, según un informe del Movimiento CREA (Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola).

La campaña 2009/10 será la peor de los últimos 28 años, con volúmenes finales de producción estimados en 2 millones de toneladas, el valor más bajo desde 1982. Esto será una consecuencia directa de la reducción del área sembrada -la menor en 34 años-, y los magros rendimientos del cultivo.

Según CREA, la producción estimada -del orden de 2 millones de toneladas (2,3 según los más optimistas)- está muy lejos de los 4,6 millones producidos en el ciclo 2007/08, y de los históricos 7,1 millones obtenidos en la campaña 1998/99 (gráfico 1).

Para el consorcio, la superficie sembrada con girasol disminuyó sensiblemente en 2009, «por las elevadas retenciones, por la falta de transparencia en mercados y pizarras, la necesidad de muy altos rindes para cubrir los costos y sequía al momento de la implantación. Todos estos factores provocaron una caída del 39% en la superficie sembrada respecto de la campaña 2008/09».

Superficie sembrada

En el presente ciclo, la superficie sembrada de girasol alcanzó 1,2 millón de hectáreas según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. Este valor es el más bajo en los últimos 34 años (gráfico 2).

El girasol tributa un 32% de retenciones y el aceite, un 30%, en un mercado caracterizado por una gran oferta mundial proveniente de países del hemisferio norte y en el que el consumo de aceite está retraído por la crisis internacional. «Son niveles muy altos de retenciones, casi iguales a los de la soja, pero para un cultivo que se desarrolla en zonas más marginales y con menores potenciales de rendimiento, lo que aumenta sustancialmente el riesgo empresario», se indica en el documento.

En la escasa superficie sembrada, el cultivo tuvo dificultades en su crecimiento inicial, que se vio retardado por la sequía. En esta etapa, también sufrió fuertes ataques de tucura que, en muchos casos, obligaron a resiembras o dejaron los lotes con una población disminuida.

Cuando el cultivo entró en estados reproductivos sufrió graves ataques de isoca, que provocaron gran daño al follaje de girasol. Muchos productores debieron realizar dos o tres tratamientos para combatir la plaga.

Hasta mediados o fines de diciembre, según las zonas, el girasol siguió creciendo por debajo de su tasa potencial por limitaciones de humedad. Las plantas tenían escaso desarrollo y porte.

Luego, como consecuencia de las frecuentes lluvias que se produjeron desde fines de 2009, la gran humedad en el follaje y en el ambiente propició la aparición de muchas enfermedades de hoja que también afectaron la fisiología y el funcionamiento normal de la planta de girasol.

Cosecha

La cosecha se complicó por el vuelco de las plantas por el debilitamiento de la caña y vientos fuertes durante la madurez.

Como consecuencia de todos los factores adversos presentes, el ciclo general del cultivo se acortó. En el sur de Santa Fe, se comenzaron a cosechar los primeros lotes en la primera quincena de febrero, con rendimientos históricamente bajos, del orden de 14 a 16 quintales por hectárea.

Con este escenario, la Argentina se aleja cada vez más de su producción máxima alcanzada en la campaña 1998/99 en la que se superaron los 7 millones de toneladas. En aquel momento, y durante muchos años, el país fue líder en producción mundial y exportación de girasol.

Actualmente, el desarrollo del cultivo en Rusia (7 millones de toneladas), Ucrania (6 millones de toneladas) y la Unión Europea (6,5 millones de toneladas) ha determinado que estos países superen en producción a

la Argentina. Hoy, el país es el cuarto pro-ductor mundial y el quinto exportador. En 1998, participaba con el 27% de la producción mundial; en la campaña pasada cayó a menos del 10%.

«En la medida que se reconozca que el

cultivo de girasol no soporta el nivel de re-tenciones vigente, que lo torna inviable o

de alto riesgo para muchos productores, se podrá volver a la senda del crecimiento que los agricultores y el país necesitan», finaliza el trabajo.

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