23 de marzo 2012 - 00:00

Candidatos ensayan volteretas para capitalizar miedos

Familiares de Mohamed Legouade, uno de los militares asesinados por el terrorista Mohamed Merah, participan de la ceremonia fúnebre en la Gran Mezquita de Lyon. Víctima y victimario eran hijos de argelinos.
Familiares de Mohamed Legouade, uno de los militares asesinados por el terrorista Mohamed Merah, participan de la ceremonia fúnebre en la Gran Mezquita de Lyon. Víctima y victimario eran hijos de argelinos.
París - El cimbronazo producido por los asesinatos terroristas y el dramático desenlace de ayer cambiaron el eje de la campaña presidencial francesa y forzaron a los candidatos a reposicionarse, girando en algún caso sobre sus propios dichos. Por un lado, el presidente, Nicolas Sarkozy, que venía azuzando el discurso xenófobo para competir con el ultraderechista Frente Nacional, pasó a enarbolar el principio de «unidad nacional» y de que no hay que estigmatizar a la comunidad musulmana.

El cambio del mandatario, que aspira a una difícil reelección, se entiende por la oportunidad de capitalizar políticamente lo ocurrido en la crisis, en la que se mostró activo. Dado un escenario que dio más aire a las proclamas antiinmigración, Sarkozy comenzó a calmar las aguas a la búsqueda de un electorado más centrista al que parecía desatender en la necesidad de escalar posiciones. Apenas una hora después de la muerte del presunto asesino, Sarkozy ofreció ayer una declaración televisada para recalcar la «sangre fría» de Francia, que supo permanecer «unida» en la adversidad. Mientras la personalidad de Mohamed Merah -un joven que derivó de la pequeña delincuencia al yihadismo- era objeto de numerosos comentarios, Sarkozy subrayó que «nuestros compatriotas musulmanes no tienen nada que ver con las motivaciones dementes de un terrorista» (ver aparte).

En cambio, su rival de extrema derecha, Marine Le Pen, pasó a culpar al Gobierno de la propagación del islamismo en el país.

La candidata del Frente Nacional, tercera en los sondeos, denunció posibles brechas de seguridad al lidiar con Merah e indicó que el Gobierno perdió el control en los barrios de los suburbios. «Llevo diciendo esto diez años. Barrios enteros están en manos de fundamentalistas islámicos y reitero que se ha subestimado este peligro», advirtió. Le Pen insistió en que «la paz social y civil» en algunas de las grandes ciudades está comprometida por estas redes radicales, a las que hipotéticamente pertenecía Merah. Actualmente, unos cinco millones de musulmanes viven en el país, que cuenta en total con 65 millones de habitantes.

Le Pen exigió saber por qué los servicios de seguridad, que sabían de dos viajes de Merah a Afganistán y a Pakistán, no lo mantuvieron bajo vigilancia desde que volvió el año pasado, y sugirió que fueron usados para espiar a periodistas y a opositores políticos. El propio François Hollande, el socialista favorito para el balotaje, denunció «fallas» en el seguimiento de Merah.

Como contracara de la ofensiva de Le Pen, el líder izquierdista Jean-Luc Melenchon pidió separar «la segunda religión del país» de las actividades de un «loco», mientras que el postulante centrista François Bayrou culpó implícitamente a Sarkozy por crear un clima de «estigmatización» de inmigrantes y afirmó que el rol del presidente debería ser unir a la sociedad, no dividirla.

En el reposicionamiento de Sarkozy además cuenta que los tres soldados asesinados por Merah eran también de origen magrebí.

El miércoles, el presidente había hecho ya hincapié en el «deber imperioso de la unidad nacional» al participar en Montauban en los funerales de los tres militares que fueron, dijo, víctimas de una «ejecución terrorista». Durante la ceremonia de homenaje a esos soldados, Sarkozy mencionó también al rabino y los tres niños de una escuela judía asesinados el lunes. Aunque el blanco de los ataques fueran comunidades específicas, «son soldados, niños, franceses quienes fueron asesinados», dijo. Todo un contraste con sus declaraciones de campaña, en las que denunció que había «demasiados extranjeros» en Francia.

Aun en un equilibrio delicado, lo ocurrido juega en favor de Sarkozy, según analistas políticos. Jérôme Sainte-Marie, director de estudios políticos del instituto de encuestas CSA, que realizó el sondeo, afirmó que el avance de dos puntos de Sarkozy -mayormente a costa de Le Pen- mostró que la gente naturalmente se une detrás del jefe de Estado en tiempos de crisis.

Sin embargo, ese rebote podría durar poco, deslizó Sainte-Marie, y la campaña podría volver pronto a los temas subyacentes de desempleo, bienestar social, estándar de vida y pensiones, en los que se impone la izquierda.

Sainte-Marie citó el ejemplo del expresidente François Mitterrand, cuya popularidad alcanzó un punto cúlmine durante la Guerra del Golfo de 1991, en la que participó Francia, sólo para caer a mínimos históricos después del disparo de la última bala.

El primer sondeo de opinión realizado desde que Merah, de 23 años, cometió el lunes su tercer y más mortal ataque en una escuela judía en Toulouse, mostró que Sarkozy superaría a su contendor socialista Hollande en la primera vuelta del 22 de abril. Sin embargo, Hollande aún cuenta con una ventaja de ocho puntos en las intenciones de voto para el balotaje del 6 de mayo.

Agencias EFE, AFP y Reuters, y Ámbito Financiero

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