11 de noviembre 2014 - 00:00

Candidatos K versus Scioli, de fusión o la “selección natural”

Sergio Urribarri, Aníbal Fernández, Jorge Taiana y Juan Manuel Urtubey
Sergio Urribarri, Aníbal Fernández, Jorge Taiana y Juan Manuel Urtubey
La intención de apurar el desmalezamiento de la profusa lista de precandidatos presidenciales del kirchnerismo, que Sergio Urribarri bautizó "convergencia", parece haber tenido hasta ahora un único punto de acuerdo: los anotados K, o referentes cristinistas, transitaron estos días el sendero de las críticas a Daniel Scioli a quien todos, de Florencio Randazzo a Urribarri, asumen como el principal competidor interno de las PASO de 2015.

Hubo, en la última semana, charlas y contactos que pueden traducirse como intentos por acercar posiciones pero, quizá porque son prematuras, no lograron todavía conducir hacia ningún destino. Hay, entre los actores de esas charlas, una necesidad común y tres planteos puntuales que, en este tiempo, atentan contra la fusión de candidatos.

El principio general que en persona o vía operadores comparten Randazzo, Urribarri, Jorge Taiana, Julián Domínguez, Juan Manuel Urtubey y Aníbal Fernández es que la abundancia de candidatos, la atomización del espectro ultra-K, termina por beneficiar a Scioli. La figura repetida es "ser funcional" al bonaerense porque divide el hipotético voto kirchnerista.

Pero, a partir de ese punto, asoman tres factores que dinamitan el principio de la convergencia. Veamos:

I. El factor principal, luego de coincidir en una necesidad, es que cualquier convergencia supone renunciamientos que ninguno quiere hacer. En ese punto, entre los candidatos K se fulminan silenciosamente sobre "ope-raciones mediáticas", "en-

cuestas dibujadas" o, en un menú amplio de ninguneos, promoción en contra de un tercero. En esa sopa, brota la idea -animada por al menos tres candidatos- de una especie de "selección natural", algo así como un darwinismo en que queden en pie los candidatos más aptos. Cada anotado, claro, expone argumentos para dar a entender que es el más apto y dibuja un escenario donde los demás terminan, oportunamente, en otros destinos. Subyace, en paralelo, un planteo referido a que un candidato K, ultra-K, tiene posibilidad de vencer a Scioli en las PASO, expectativa que tiene como primer punto una primaria de sólo dos competidores dentro del universo del peronismo K.

II.
En paralelo, se invoca un factor táctico referido a la oportunidad. "Es saludable que tengamos muchos candidatos así hay muchas opciones y evitamos que se ensañen con uno en particular", interpretó un dirigente K. Remite a un antiguo razonamiento según el cual, cuando Amado Boudou alumbró como posible sucesor, quedó expuesto y se convirtió en un blanco móvil. "Si ahora tenemos un solo candidato, lo van a salir a matar", amplió la interpretación kirchnerista. Contraría un enfoque que plantea que antes de fin de año, de a poco, se va a ir produciendo la sangría de postulantes, una especie de quality en la que van a quedar fuera de carrera un par de anotados.

III. El factor, quizá principal, es el que involucra a Cristina de Kirchner, a quien todos los candidatos y actores reconocen como la jefa y conductora del espacio K y, por tanto, quien va a determinar los tiempos en que se producirá el desmalezamiento. Es difícil imaginar que un puñado de dirigentes se siente a sellar un acuerdo y se reparta candidaturas futuras que sólo puede validar, al menos por ahora, la Presidente. Vale una regla general para los que aceptan estar dentro de ese espacio: ni Scioli tiene "poder" para ofrecer la vice a un gobernador ni cuatro candidatos pueden ofrecerle a un quinto, que se baje de la presidencial para ir, por caso, primero en una lista de diputados nacionales.

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