11 de marzo 2015 - 00:00

Caníbales trajeados en Pantalla Pinamar

Pinamar - Día de caníbales bien trajeados y maestros esperanzados, ayer en Pantalla Pinamar. Por un lado, Johannes Naber recibió elogios tras la sátira alemana "Tiempo de caníbales", sobre tres asesores de empresa en Nigeria. Por otro, u otros, se presentaron ante prensa y especialistas dos trabajos en distintas etapas de concreción: "Sanfelices", producción semicasera del soriano Roberto Lázaro y sus alumnos, sobre una maestra enferma que vuelve al primer pueblo donde enseñó, y "El maestro", de la salteña Caschi Cine, sobre unos lugareños que objetan la vida privada (digamos, la elección sexual o sentimental) de la persona que educa a sus hijos, asunto que entre nosotros no se toca por lo menos desde los tiempos de Manuel Gálvez con "La maestra normal".

"El maestro" es un ganador del Premio Gleyzer a proyectos provinciales, lo que pone a sus integrantes en las instancia de capacitación rumbo al crédito del Incaa. Lleva guión de Cristina Tamagnini, llevará dirección de Julian Dabien, y tiene de productor a Lalo Mamani, cabeza de los cineastas salteños. "Es muy bueno que el premio te ayude a acceder a un crédito pero que no te dé la plata. Así vos te debés comprometer y esforzarte para calificar al crédito", dice Mamani durante una reunión donde el Gleyzer anunció un convenio con la Caic, Cámara Argentina de la Industria Cinematográfica, para consultorías de producción, y la diputada Liliana Mazure detalló su paquete de propuestas presentadas al Congreso, en beneficio de la producción audiovisual.

"Sanfelices" surge como propuesta de unos alumnos madrileños a su profesor de cine Roberto Lázaro. "Como es una película vinculada a la enseñanza, no temen el riesgo ni el fracaso, porque del fracaso también se aprende", dice el profesor.

Gente de negocios hay, pero poco recomendable, en "Tiempo de caníbales", de Johannes Naber sobre guión de Stefan Weigl, donde tres asesores de empresa recluidos en un hotel reciben a sus clientes del Tercer Mundo. "Weigl escribió durante 10 años en una agencia de publicidad para este tipo de personas. Yo tomé su propuesta, hablé mucho con asesores de empresa y con autores de documentales sobre ese ambiente. Luego filmamos en estudio. Pensamos poner imágenes de ciudades detrás de una ventana en proyecting, pero luego simplemente pusimos cajas de cartón a modo de edificios, y dos caños lanzando humo. Fuimos por el camino de la abstracción, porque ellos mismos perciben el mundo como una abstracción."

Para Naber, los asesores de empresa son seres alienados. "El trabajo les pide 90 horas semanales, y ellos piden a sus clientes optimización extrema, que se vean éxitos a corto plazo, representables en números, caiga quien caiga. La realidad les molesta. El problema es que ahora también los gobiernos requieren el consejo de este tipo de asesores. Y las reformas son decididas por ellos, no tanto por los políticos o funcionarios".

En la sátira, algunos empresarios aceptan sus pautas, otros las discuten, o los rechazan como impostores. También el personal de a pie puede reaccionar, cansado de esos tres alemanes racistas y racionalistas. ¿Pero cómo reaccionan los propios asesores de empresa ante semejante película? "Aunque no lo crea, no se sienten mal. Es más: ¡una empresa me alquiló la película para su festejo navideño! Y una amiga asesora que la vio, sigue siendo mi amiga. El cine tiene efectos limitados".

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