27 de mayo 2013 - 00:00

Cannes: Palma de Oro a film francés de amor lésbico

Léa Seydoux, el director  Abdellatif Kechiche y  Adèle Exarchopoulos, el trío responsable de “La vida de Adela”. En una decisión inédita, la Palma de Oro fue compartida por las actrices y el cineasta.
Léa Seydoux, el director Abdellatif Kechiche y Adèle Exarchopoulos, el trío responsable de “La vida de Adela”. En una decisión inédita, la Palma de Oro fue compartida por las actrices y el cineasta.
Cannes - La película francesa sobre una relación lésbica "La vie d'Adèle" (La vida de Adela), de Abdellatif Kechiche, obtuvo ayer la Palma de Oro en la 66° edición del Festival de Cannes, un premio que el jurado presidido por Steven Spielberg también quiso que, excepcionalmente, fuera compartido también por sus protagonistas: las actrices francesas Adèle Exarchopoulos y Léa Seydoux. "Es una historia de amor fantástica", aseguró en rueda de prensa Spielberg, quien elogió no sólo la interpretación de las actrices sino la valentía del realizador nacido en Túnez por "contar la historia tal como la cuenta".

"La vie d' Adèle" retrata a lo largo de tres horas la vida de una adolescente (Exarchopoulos) que descubre su homosexualidad. El director francés nacido en Túnez ("Le graine et le mulet") muestra su primer gran amor (Seydoux) y la ruptura de esa relación en una adaptación libre de la de novela gráfica de Julie Maroh ("Le bleu est une couleur chaude"). El film cuenta además con largas escenas de sexo lésbico explícito, que han sido elogiadas por su tratamiento.

Desde el primer momento la película fue una de las favoritas de la prensa y la distinción coincide con un momento político relevante para las relaciones entre personas del mismo sexo, ya que Francia acaba de aprobar los matrimonios homosexuales pese a la fuerte oposición de un sector de la sociedad. Precisamente ayer salieron más de 300.000 personas a manifestarse en contra de estas uniones. Kechiche dedicó el premio a la juventud que vive en libertad y a la revolución en Túnez, "que también tiene la aspiración de vivir en libertad y amar en plena libertad".

Los hermanos Ethan y Joel Coen se llevaron el Gran Premio de Cannes por su retrato de los inicios de la música folk en los años 60 en Nueva York con "Inside LLewyn Davis". Una de las sorpresas del palmarés fue el premio al mejor director para el mexicano Amat Escalante por su tercer largometraje: "Heli", un drama sobre cómo la violencia del narcotráfico y la corrupción golpea a los inocentes en su país. "Heli" representa "lo que siento sobre lo que está pasando en México", dijo el joven de 34 años que competía por primera vez en Cannes. "No es que esté pasando la violencia en cada rincón del país, pero quiero transmitir en imágenes lo que siento ", agregó el realizador.

Otra de las sorpresas fueron los premios a la mejor interpretación. En la categoría femenina fue para la franco-argentina Bérénice Bejo por su papel de mujer atrapada entre dos relaciones en "Le passé (El pasado), la nueva película del director iraní Ashgar Farhadi ("Una separación"). Farhadi sigue indagando en las relaciones familiares desde el triángulo que conforman Bejo, el francés de origen argelino Tahar Rahim, y el actor y director iraní Ali Mosaffa. El estadounidense Bruce Dern, de 76 años, fue distinguido como mejor actor por "Nebraska", de Alexander Payne. Se trata del mayor reconocimiento en la carrera del padre de Laura Dern, conocido por su participación en "Regreso sin gloria". Dern hacía 25 años que no protagonizaba una película. El japonés Hirokazu Kore-eda se llevó el premio del jurado por "Like Father, Like Son", historia de dos familias que se enteran de que sus hijos fueron intercambiados al nacer hace seis años y deciden intentar que cada niño vuelva con su familia biológica. El chino Jia Zhanke fue distinguido con el premio al mejor guión por "A Touch of Sin" sobre la violencia en la China contemporánea.

Además del premio a Berenice Bejo, el resto de las participaciones argentinas este año tuvo estos resultados: compitieron cuatro títulos argentinos en secciones paralelas: "Los dueños", de Agustín Toscano y Ezequiel Radusky, Tucumán, que ganó una mención (no especial) en la paralela Semana de la Crítica, "Wakolda", de Lucía Puenzo, sección Una Cierta Mirada, que no tuvo reconocimiento pero en cambio logró ventas a varios países de Europa, y los cortos "Que caigo" de Eduardo Williams, Quincena de Realizadores, y "Mañana todas las cosas", de Sebastián Schjaer, Cinéfondation. Mientras, ajena a las competencias, la nueva producción de Juan José Campanella, "Metegol", se lució en el Mercado del Film y se vendió a Francia, EE.UU., Alemania, Turquía, Polonia, Medio Oriente, Rusia y otros cuantos mercados.

Además de los premios, el Festival se recordará por los robos de joyas, el tiroteo de un desequilibrado y la veteranía de sus invitados, como Jerry Lewis, Kim Novak, Robert Redford o Michael Douglas. De los 68 años de un Douglas al borde de las lágrimas en su primer trabajo tras superar un cáncer de garganta, a las risas de un Lewis que a sus 87 desbordó vitalidad y se definió como un "payaso loco". Novak sedujo con su melena rubia, un porte imponente y una gran sinceridad, subida en unas plataformas y soportando con elegancia el viento que soplaba en la terraza en la que apareció ante la prensa. A los 80 años, la que fue musa de Alfred Hitchcock repasó su carrera y no se lamentó por haberse retirado pronto, en 1965: "No lo echo tanto de menos, pero a veces me siento culpable, culpable de haber desperdiciado ser famosa, de no haber estado para actuar en ciertos papeles". Lewis y Novak, junto a Alain Delon, de 77 años, recibieron homenajes.

Otros veteranos famosos: Roman Polanski, que este llegará a los 80, polemizaba con sus declaraciones contra el feminismo tras llevar a competición "La Venus de las pieles", clásico del sadomasoquismo. Redford, de 76, lanzó un alegato medioambiental y en contra del vértigo tecnológico al presentar "All is lost", y Bernardo Bertolucci regresó a Cannes, en silla de ruedas, para asistir a la proyección de una versión en 3D de "El último emperador".

Pero si ha habido algo inesperado este año ha venido del lado policial. El día 15, fecha de la apertura, se produjo en un hotel céntrico un robo de joyas de Chopard por valor de un millón de dólares, el primero de estas características en la historia del festival, y hasta entonces el de cuantía más elevada en la ciudad. Pero poco iba a durar ese dato. Una semana después, el 21, fue robado en una fiesta un collar valorado en dos millones y medios de dólares, propiedad de la joyería suiza De Grisogono. Y, entre robo y robo, un tiroteo. El 16, en un set instalado en la playa por Canal+ Francia, un desequilibrado interrumpió una emisión en la que participaba el actor Christoph Waltz, y lanzó dos disparos al aire. Eran balas de fogueo, seguidas de una granada ficticia, pero en los primeros instantes nadie lo supo, lo que provocó una huida a toda prisa de quienes participaban en la grabación, interrumpida durante diez minutos.

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