23 de mayo 2013 - 00:00

Cannes: volvió Redford a los 77 con una película “solista”

Robert Redford, a los 77 años, en el Festival de Cannes.

Robert Redford, a los 77 años, en el Festival de Cannes.

Cannes - El Festival de Cannes rindió homenaje ayer a uno de los mitos de Hollywood y del cine independiente mundial, Robert Redford, estrenando su último film como actor y único protagonista: "All Is Lost" ("Todo está perdido"), de J. C. Chandos.

Para Redford se trata de una experiencia extraordinaria ya que en las casi dos horas que dura el film debe afrontar la cámara en solitario, en medio del mar, mientras poco a poco todas sus pertenencias, un barco de vela y un bote salvavidas, desaparecen en el océano para dar paso a un enfrentamiento directo con la muerte.

Para un hombre de 77 años, aun con un pasado de atleta como Redford, se trata de un enorme reto físico (no se utilizaron dobles en ningún momento), pero también como actor al no poder apoyarse en palabras (tiene solo doce líneas de diálogo, en gran parte monosílabos e interjecciones). Es un desafío que pocos intérpretes pueden permitirse. Chandor sumerge literalmente a su personaje en un mar de problemas donde la naturaleza se las arregla para eliminar todas las ventajas de la tecnología moderna, que una a una fallan ya sea por factores externos, como la lluvia y el agua salada, como por deficiencias del navegante solitario, no preparado para todos los percances que plantea el guión.

Rodado en la inmensa reserva de agua de Rosarito, en México, donde James Cameron filmó "Titanic", "All Is Lost" atrapa al espectador con la descripción de la lucha entre el hombre indefenso y la naturaleza. "Para un actor es un gran desafío estar solo delante de la cámara durante todo el film sin contar con el apoyo de diálogos ni de una voz narradora", dijo

Redford. "Eso significó confiarme por entero a un director como Chandor que afortunadamente tiene una visión profunda de lo que narra además de una gran atención por los detalles", prosiguió Redford, vestido deportivamente con pantalones y camisa jeans abierta sobre el pecho.

"Conocí a Chandor cuando presentó su primer film en Sundance y debo decir que una de las razones por las que acepté unirme a este rodaje tan difícil fue que él fue el único de los cientos de directores que han pasado por mi festival que se atrevió a ofrecerme un papel de actor", recordó riendo. "Creo en el valor del silencio en el cine y también en la vida donde muchas veces las palabras se acumulan sin ton ni son", dijo. "El silencio permite al actor habitar mejor a su personaje y al mismo tiempo a dejarse conducir por el realizador que es el único que controla la situación", agregó. "Filmar todo el tiempo dentro del agua -añadió- fue una de las cosas más difíciles e incómodas de toda mi carrera pero aunque lo hubiese querido no podía abandonar el set, porque eso significaba echar por la borda el proyecto, y además era una cuestión de orgullo, de ego, terminar la película. La naturaleza es muy importante para mí y en efecto desde hace muchos años he decidido vivir en medio de ella. Las sociedades más desarrolladas piensan solo en desarrollarse aún más sin importarles las consecuencias de su acción y la naturaleza se venga con tornados, terremotos y tsunamis que el hombre no sabe dominar", comentó.

"Sé que es difícil combatir el poderío de las multinacionales que no respetan a la naturaleza pero pienso que el cine puede ser utilizado para concientizar a la gente, no a través de la propaganda sino con personajes, historias y emociones creíbles en los que el espectador se pueda identificar", destacó por otra parte, recordando además que nació "durante la Gran Depresión. Crecí con la Segunda Guerra Mundial y al salir de ellas éramos todavía inocentes y teníamos un sistema de creencias que hoy ya no existen. En las últimas décadas mi país -entre escándalos como el de los Contras y el Watergate y guerras sucias como en América Latina, Irak y Agfanistán- se olvidó, destacó, de los principios establecidos por los padres fundadores: es por eso que decidí desde hace tiempo que iba a concentrar mi atención en proyectos que hablaran de esas zonas grises y ocultas que son la verguenza de los Estados Unidos".

"Vivo en las montañas de Utah, donde construí mi casa. Me fui para mantenerme alejado de las otras tentaciones de Hollywood. Crecí en Los Ángeles, para mí Hollywood no tenía magia", señaló Redford, quien aseguró que mantener separada su vida profesional de su vida personal le ha mantenido tantos años en la profesión. "Si hubiera vivido dentro del sistema no estaría aquí ahora. Me gusta actuar y espero poder continuar haciéndolo".

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